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  • Fabián Pizarro Arcos

China-Brasil: una sinfonía en cuatro movimientos

El Año del Dragón será especial para la relación entre Brasil y China: se celebrará el 50.o aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas.


Por Evandro Menezes de Carvalho*

 

Este artículo es una alianza con Revista China Hoy


El Año del Dragón será especial para la relación entre Brasil y China: se celebrará el 50.o aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas. En su visita de Estado a China, en abril de 2023, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, fue recibido al son de la canción Novo Tempo. El tono de la relación entre los presidentes Xi Jinping y Lula quedó fijado en la letra de aquella canción. Una cálida bienvenida que tocó el corazón de los brasileños.


Una asociación sólida


Una declaración conjunta sobre la profundización de la asociación estratégica integral, firmada el 14 de abril del año pasado, resultó en la firma de más de una docena de memorandos. En enero de este 2024, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, realizó una visita a Brasil y se reunió con su homólogo brasileño, Mauro Vieira. Sobre la mesa, un menú variado: la presidencia brasileña del G20, la reforma de la gobernanza global, el aumento del comercio bilateral y de las inversiones chinas en Brasil, el conflicto entre Rusia y Ucrania, el conflicto entre Israel y Palestina, y el escenario político en América Latina. Esta variedad de temas muestra que estamos ante una asociación sólida y llena de desafíos, oportunidades y responsabilidades. Se requiere visión y voluntad de actuar por ambas partes.


Durante los próximos meses, numerosos eventos se celebrarán con motivo del 50.o aniversario del establecimiento de las relaciones chino-brasileñas. Y hay muchas razones para celebrar. El flujo comercial bilateral batió un nuevo récord en la serie histórica iniciada en 1987, al alcanzar en 2023 la cifra de 157.400 millones de dólares. Brasil registró un superávit récord por un valor de 51.000 millones de dólares. Para que se haga una idea de la relevancia de esta asociación, las exportaciones brasileñas a China significan el 30,7 % del total de las exportaciones de Brasil al mundo. Estados Unidos ocupa el segundo lugar, al ser el destino del 10,9 % de los productos brasileños. En cuanto a las inversiones chinas en Brasil, a pesar de la considerable caída de los últimos dos años, hubo un aumento en el número de proyectos liderados por el sector eléctrico, lo que demuestra que los próximos años pueden ser auspiciosos.


Para ejemplificar la solidez de esta asociación, en el sector de infraestructura enfocado a la movilidad está el puente Salvador-Itaparica, uno de los mayores proyectos de infraestructura de Brasil, el cual beneficiará a 250 municipios y generará alrededor de 8000 empleos. China Communications Construction Company es uno de los accionistas del proyecto. BYD inició las obras para instalar su fábrica en Brasil e invertirá otros 3000 millones de reales (más de 600 millones de dólares), lo que generará 10.000 empleos directos e indirectos. State Grid, que tiene una importante participación en el sector de transmisión eléctrica desde 2010, también se ha convertido en una de las empresas que más apoya proyectos sociales en Brasil. Huawei firmó un memorando de entendimiento con el gobierno del estado de Paraíba para formar talentos en tecnologías de la información y las comunicaciones a través de la Academia TIC, el programa de formación profesional de la empresa.


La elección del presidente Lula nos da la esperanza de que la relación con China se profundice aún más en áreas donde la cooperación está bien establecida, y se expanda a otros sectores donde no hay cooperación o donde todavía es insuficiente. Para ello, debemos prestar atención al mapa de desarrollo chino, el XIV Plan Quinquenal, al Informe sobre la Labor del Gobierno en nombre del Consejo de Estado y al informe que analiza el trabajo del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional que se publican anualmente, así como seguir las iniciativas de política exterior del Gobierno chino. Con esto, se puede construir un diálogo más productivo con China teniendo en cuenta objetivos de beneficio mutuo.


Un nuevo tiempo


El XIV Plan Quinquenal enfatiza la innovación y el desarrollo verde como elementos centrales para China. La declaración conjunta emitida en abril de 2023 tiene puntos de convergencia con el XIV Plan Quinquenal. Menciona la búsqueda de fortalecer la Asociación Estratégica Global Brasil-China de manera inclusiva, con el objetivo de “profundizar la cooperación en diversas áreas como el combate a la pobreza, el desarrollo social y la innovación científica y tecnológica, así como ampliar nuevas áreas de cooperación como la protección del medio ambiente, la lucha contra el cambio climático, la economía baja en carbono y la economía digital”. El Plan Estratégico 2022-2031 y el Plan Ejecutivo 2022-2026, elaborado por los dos países a modo de hoja de ruta, son referentes importantes que deben mejorarse en este “nuevo tiempo”.


A raíz de la canción, propongo una metáfora basada en una sinfonía que suele tener cuatro movimientos. El primer movimiento tiene un tempo rápido, el segundo es lento, el tercero suele ser un minueto y el último movimiento tiene características similares al primero. Así, inspirado en la estructura de una sinfonía, sugiero cuatro movimientos para la relación chino-brasileña en torno a los cuales se agregarán todas las demás iniciativas bilaterales, como los instrumentos musicales que se introducen, cada uno en su propio momento, en la música orquestada.


El primer movimiento, con acciones más inmediatas, es la cooperación en el área agrícola entre ambos países como camino natural para profundizar esta relación. La declaración conjunta menciona el interés de los dos países en ampliar la cooperación en agricultura digital, tecnologías de conservación del suelo, agrobiotecnología, recursos hídricos e infraestructura, y energía para la agricultura de riego.


A partir de esta cooperación profunda en un área donde Brasil es un país avanzado, el Gobierno brasileño iniciaría el segundo movimiento, más lento y donde la cooperación con China aún está en pañales: infraestructura para la logística y la movilidad de la población brasileña, lo que promoverá una revolución en la integración nacional. Hoy en día, China tiene más de 159.000 kilómetros de vías férreas y la red ferroviaria de alta velocidad más grande del mundo. Los trenes de alta velocidad han supuesto una revolución para la economía y la vida del pueblo chino. Al conectar un país con una vasta superficie terrestre de norte a sur y de este a oeste, el Gobierno chino ha promovido una mayor integración nacional, ha llevado el desarrollo a otras regiones menos desarrolladas y ha impulsado la economía con el permiso de viajes rápidos a un costo asequible. Con una moderna infraestructura de transporte, puertos y aeropuertos, el servicio de envío de mercancías ha ganado una velocidad no vista en ningún otro lugar del mundo. China se ha convertido en el mercado de comercio electrónico más grande del mundo, con más de un tercio de las transacciones globales, y se espera que los ingresos superen los tres billones de dólares.

El tercer movimiento sería la cooperación en el ámbito del desarrollo urbano. Este punto también se menciona en la declaración conjunta. La movilidad urbana y la conexión entre ciudades es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta Brasil. Del ferrocarril al metro, del coche eléctrico al carril bici, el desarrollo de ciudades inteligentes en el ámbito de la movilidad se ha convertido en un imperativo para eliminar el cuello de botella del desarrollo de las ciudades brasileñas y abrir espacio para la aparición de nuevas vocaciones económicas para estos espacios urbanos.


Finalmente, el cuarto movimiento de la sinfonía bilateral: la relación Mercosur-China. El Mercosur es fundamental para el desarrollo de América del Sur y estratégico en la política exterior brasileña. China puede ser un gran aliado para dar un nuevo impulso al proyecto integracionista en América del Sur que, al fin y al cabo, necesita socios dispuestos a invertir en infraestructura y tiene una fuerte demanda de los productos que la región produce y exporta.


*Evandro Menezes de Carvalho es editor jefe de la edición en portugués de la revista China Hoy, e investigador visitante sénior en el Instituto para la Cooperación y el Entendimiento Globales de la Universidad de Beijing.


 

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