China refuerza su seguridad energética con nuevas metas de petróleo y gas para 2030
El plan energético chino para el período 2026-2030 contempla aumentar la producción nacional, ampliar las redes de oleoductos y gasoductos y desarrollar tecnologías para capturar emisiones de carbono.
Por Fabián Pizarro Arcos
China presentó nuevas metas para fortalecer su seguridad energética y avanzar simultáneamente hacia un desarrollo bajo en carbono durante los próximos cinco años.

El plan para la industria del petróleo y el gas establece objetivos en producción, infraestructura, almacenamiento y reducción de emisiones. Su propósito es aumentar la capacidad del país para enfrentar interrupciones externas, mejorar la distribución de recursos y modernizar el sector energético.
De acuerdo con China Daily, el suministro nacional de petróleo y gas deberá alcanzar los 440 millones de toneladas equivalentes de petróleo en 2030.
China ampliará su red de oleoductos y gasoductos
Uno de los principales objetivos será construir 20.000 kilómetros de tuberías de larga distancia. Con esta expansión, la red nacional de transporte de petróleo y gas alcanzaría una extensión total de 220.000 kilómetros.
El programa también contempla consolidar los principales corredores energéticos, completar la red nacional y coordinar su conexión con sistemas provinciales y tuberías de suministro directo.
China busca así mejorar la estabilidad del abastecimiento y trasladar los recursos de manera más eficiente entre los centros de producción, almacenamiento y consumo.
Más reservas y capacidad para recibir gas natural
El país pretende elevar sus reservas de gas natural hasta superar el equivalente al 13 % de su consumo nacional. Asimismo, proyecta aumentar la capacidad anual de descarga de las terminales de gas natural licuado hasta los 200 millones de toneladas.
La capacidad de importación mediante gasoductos terrestres deberá llegar a 114.000 millones de metros cúbicos anuales.

El plan prevé que el consumo chino de petróleo alcance su punto máximo antes de 2030, mientras la demanda de gas natural mantendría un crecimiento relativamente rápido por su papel como combustible de transición.
Captura de carbono para reducir emisiones
La estrategia también promueve tecnologías de captura, utilización y almacenamiento de carbono. La meta es alcanzar una capacidad anual de inyección de diez millones de toneladas de dióxido de carbono en 2030.
Estas tecnologías permiten capturar emisiones industriales y almacenarlas bajo tierra. También pueden utilizarse para mejorar la recuperación de hidrocarburos y reutilizar yacimientos agotados.
China busca combinar de esta manera dos prioridades: asegurar el suministro de energía necesario para su economía y reducir progresivamente el impacto ambiental de la industria del petróleo y el gas.




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