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  • Fabián Pizarro Arcos

El baile de moda en China: El  Kemusan o “Sujeto Número Tres”

Este baile se hizo viral en una boda china y hoy es baile de moda en las plataformas digitales del “Gigante Asiático”.


Por Yuan Yuan


Este artículo es una alianza con Revista China Hoy


En las últimas semanas, un baile conocido coloquialmente como Kemusan (科目三), o “Sujeto Número Tres” en español, surgido de una festiva ceremonia de matrimonio, ha alcanzado un ascenso meteórico a la fama en las plataformas digitales. En las redes sociales, donde las tendencias surgen y se desvanecen como chispas fugaces, este baile se encuentra actualmente en la cúspide de su popularidad.


El baile, comparable al fenómeno mundial que suscitó el Gangnam Style hace más de diez años, ha invadido todos los rincones de las redes sociales de China. Con una música que mezcla ritmos occidentales y canciones folclóricas tradicionales chinas como telón de fondo, el baile en sí es de estilo libre, con una energía vibrante y un estilo rítmico.


Tanto en el mundo real como en el virtual, los fanáticos del baile balancean sus rodillas y tobillos al compás de los ritmos, mientras ejecutan una fascinante secuencia de gestos con las manos, puntuados por rápidos movimientos de muñecas. El baile se ha hecho viral entre los jóvenes, y ha provocado una oleada de retos que han atraído tanto a celebridades como a figuras del mundo empresarial por igual.


En la víspera de 2024, en la Plaza Wanda de la calle Taiyuan en la ciudad de Shenyang, provincia de Liaoning, cientos de personas se vistieron con la misma ropa y realizaron el baile para recibir el año nuevo. Los participantes transmitieron el evento en vivo e invitaron a más personas a que se sumaran en línea. Sus esfuerzos culminaron en un nuevo récord mundial Guinness por “la mayor cantidad de personas realizando un baile coreografiado simultáneamente en línea y fuera de línea”.


Olas de éxito


El fenómeno del Kemusan es atribuido a la innovadora actuación de un invitado a una boda en la región autónoma de la etnia zhuang de Guangxi, hace más de dos años. Desde entonces, esta cautivadora rutina ha cobrado vida propia.


El apodo de Kemusan, o “Sujeto Número Tres”, se acuñó inicialmente como una referencia lúdica al examen de conducir chino, necesario para obtener una licencia. Supuestamente, una persona que acababa de aprobar el examen celebró este logro mediante una improvisada danza. Cuando se le preguntó sobre el baile, respondió con humor y lo llamó el baile del “Sujeto Número Tres”.


Otra explicación alternativa y cultural proviene de la riqueza étnica de Guangxi, donde los lugareños afirman que hay tres ritos de iniciación que toda persona debe experimentar: cantar canciones populares tradicionales, saborear los famosos fideos de arroz y bailar. En este contexto, el Kemusan podría considerarse una encarnación de la vibrante cultura dancística de la región, y un reflejo de una de estas pruebas arraigadas en la cultura.


En cuanto a la rápida difusión del baile, Zhang Zhi’an, profesor de periodismo de la Universidad Fudan de Shanghai, afirmó que la repentina popularidad de los contenidos en las redes sociales no es sorprendente. “Las rutinas de baile, que duran apenas unos segundos, encajan perfectamente en el formato de las principales plataformas de videos cortos y con la cultura de contenidos rápidos y fáciles de digerir, facilitando así un intercambio rápido y extenso”, señaló a ThePaper.cn, un portal de noticias de Shanghai.

Además, sostuvo que este tipo de sucesos no pueden preverse ni pronosticarse fácilmente. A menudo surgen de forma inesperada en un contexto o momento fortuito y se vuelven virales rápidamente, de forma similar a un incendio. “La imprevisibilidad inherente y la repentina escalada de fama son características de la cultura en línea”, manifestó.


La simplicidad y la alegría que proporciona al público son otras de las razones por las que el baile se ha hecho viral. “Los movimientos son fáciles, lo que permite que la gente los imite en masa”, explicó Zhang. “Los pasos, extravagantes pero contagiosos, sirven para aliviar el estrés, y son una forma de diversión tanto para los que bailan como para los que observan”.


Guo Siyuan, profesor de un estudio de danza en Nanning, la capital de Guangxi, mencionó que la versión original del Kemusan no es tan fácil de bailar, ya que contiene muchos pasos cortos y rápidos. “Algunos de mis estudiantes me han pedido tener clases exclusivas del Kemusan”, declaró a la agencia Xinhua.


La danza invita a la creatividad y la adaptación, con las cuales personas de todo tipo se han sumado a este fenómeno. El baile también ha traspasado fronteras y se ha ganado miles de seguidores a nivel internacional, gracias a videos en YouTube y la red social X (anteriormente Twitter).


En una sorprendente puesta en escena en 2023, Khrystyna Moshenska y Marius-Andrei Balan, la pareja alemana vencedora de la final del GrandSlam Latino de la Federación Mundial de Danza Deportiva, electrizaron al público en Shanghai con una interpretación del Kemusan tras su triunfal actuación final.


Mientras tanto, un grupo de ballet ruso, después de ofrecer un fascinante espectáculo de El lago de los cisnes en la provincia de Liaoning, sorprendió a la audiencia con los enérgicos pasos del Kemusan, lo que popularizó aún más esta danza.


El debate


En noviembre pasado surgieron una serie de videos en los que aparecían meseros de Haidilao, una popular cadena china de hotpot, interpretando enérgicamente la rutina del Kemusan para entretener a los clientes.


Estos videos se convirtieron rápidamente en tendencia. Algunos clientes expresaron su desaprobación al considerar el baile inapropiado. Un internauta de la ciudad de Hangzhou, en la provincia de Zhejiang, compartió su descontento en Internet, ya que anhelaba poder cenar en un ambiente más tranquilo, en lugar de tener que presenciar repentinas actuaciones de baile en el restaurante.


Paralelamente a este discurso público, los profesionales de la industria musical también se pronunciaron sobre las implicaciones más generales. El crítico musical Mo Qi subrayó en una publicación en Internet que si bien algunas piezas musicales adquieren gran fama por su uso como música de fondo en videos cortos, esta vía de reconocimiento puede tener consecuencias mixtas. Según él, aunque ofrece visibilidad, podría indicar que la calidad intrínseca de esa música es insuficiente para atraer a los oyentes de forma independiente.

Peng Wenxiang, profesor de Teoría del Arte de la Universidad de Comunicación de China, ve el fenómeno desde otra perspectiva. En su opinión, la viralidad del Kemusan subraya el cambiante panorama de la creación y el consumo de contenidos. En la actual era digital, los usuarios de las redes sociales ya no son meros consumidores, sino participantes activos que pueden moldear tendencias y crear cultura. La dinámica de poder ha pasado de la difusión de arriba hacia abajo al intercambio de base, donde cada usuario tiene el potencial de desencadenar una nueva ola de creatividad.


“Como todos los demás fenómenos que se han hecho virales en Internet, el Kemusan puede acabar desapareciendo”, declaró a Dazhong Daily, un periódico de la provincia de Shandong. “Sin embargo, su impacto en los debates en torno a la estética en línea, la cultura juvenil y la globalización de la cultura de masas sigue siendo significativo”.



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