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OPINIÓN: Sembrar discordia entre China y América Latina no sacudirá los cimientos de la cooperación

Actualizado: 10 nov

En esta columna, el embajador de China en Chile responde a los dichos del periodista español Juan Pablo Cardenal, quien afimó que el PCCh ¨pastorea¨ a los demás partidos comunistas actuando como el ¨hermano mayor¨.


Por Niu Qingbao, Embajador de la República Popular China en Chile


En los últimos días, el periodista español Juan Pablo Cardenal recibió una entrevista realizada por el medio chileno de comunicación, afirmando haberse especializado en estudios sobre China por muchos años, pero llegó a la conclusión de que el Partido Comunista de China ¨pastorea¨ a los demás partidos comunistas actuando como el ¨hermano mayor¨ y que China ha aprovechado ¨la debilidad o la crisis institucional¨ de los países latinoamericanos para consolidar la influencia en la región mediante invitaciones a las élites. El Sr. Cardenal hizo mención a un diputado chileno, quien, según el periodista, habría afirmado que algunos legisladores chilenos que formaban parte del grupo de amistad Chile-China, convencidos e ¨hipnotizados¨ por el país asiático, apoyaron a China en temas de Xinjiang, de Hong Kong o de Taiwán. Desconozco las fuentes y qué tipos de perspectivas utilizó el Sr. Cardenal en su estudio sobre China, pero sus dichos son totalmente diferentes a los hechos.


En primer lugar, China nunca ha exportado su ideología, sus valores y su modelo de desarrollo, así que ¿Cómo puede “pastorear¨ o ¨hipnotizar¨ a los demás?


A lo largo de los más de 100 años desde su fundación, el Partido Comunista de China ha unido y dirigido al pueblo chino para lograr la independencia y la liberación nacional, y ha creado los ¨dos milagros¨ del rápido desarrollo económico y la estabilidad social a largo plazo. Estamos orgullosos de nuestro camino y modelo de desarrollo, y estamos dispuestos a intercambiar conocimiento y a aprender de otros países sobre su gobernanza y administración. China y los países de América Latina se encuentran en etapas similares de desarrollo y se enfrentan a desafíos comunes, razón por la cual apoyamos los intercambios entre las naciones y el aprendizaje mutuo en base a la igualdad y el respeto mutuo, y está dispuesta a compartir la experiencia y las prácticas de desarrollo de China a los países latinoamericanos de manera realista, y aprender de ellos con una actitud humilde.


El Partido Comunista de China está comprometido a promover las relaciones con los partidos políticos de otros países y a intercambiar experiencias acerca de la gobernanza y la administración en la búsqueda de puntos en común al tiempo que se reservan las diferencias, en base al respeto y el aprendizaje mutuo. En cuanto a las manipulaciones inmorales de imponer sus propios valores y sistemas a otros países, sobornar a la élite e hipnotizar a las personas de otros países, China no tiene interés en realizar aquellas acciones inmorales. ¿Cuáles países suelen hacerlas? Los ojos del mundo son exigentes y el pueblo latinoamericano también está profundamente afectado por ello.


En segundo lugar, ¿cómo es posible afirmar que los legisladores chilenos están “manipulados” por China solo porque apoyan el principio de una sola Chila y se oponen a la injerencia en los asuntos internos del país?


La no injerencia en los asuntos internos de otras naciones es una norma básica de las relaciones internacionales reconocida por todos los países. Los asuntos relacionados con Taiwán, Hong Kong y Xinjiang son asuntos internos de China, por lo que son de su exclusividad y no permiten la intervención extranjera. Estados Unidos y sus pocos aliados han inventado cuentos y creado hechos, bajo el disfraz de la ¨democracia¨ y los ¨derechos humanos¨, para sabotear y perturbar a Hong Kong y Xinjiang, contener el desarrollo de China y mantener su hegemonía global. La gran cantidad de países en desarrollo se han pronunciado repetidamente en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y en otras instancias, enfatizando que los asuntos de Hong Kong y Xinjiang son asuntos internos de China y oponiéndose a las acusaciones irrazonables contra China basadas en informaciones falsas y propósitos políticos. El principio de una sola China y la no injerencia en los asuntos internos de otras naciones también son los principios a los que el gobierno chileno se ha adherido firmemente durante mucho tiempo y es el principal consenso del Congreso Nacional de Chile. Los parlamentarios chilenos que se pronunciaron sobre este tema fueron acusados de ser ¨manipulados¨ por China, ¡¿cuál es la lógica detrás de esto?! Este tipo de pensamiento es inaceptable.


Tercero, cabe preguntar, ¿los países latinoamericanos no tienen derecho a elegir sus propios socios?


Las economías de China y América Latina son altamente complementarias. La cooperación entre las dos partes está guiada por los principios de igualdad, beneficio mutuo, innovación, apertura y bienestar del pueblo; se enfoca en el desarrollo común, respetando los intereses fundamentales de ambos, y es la aspiración y la elección común de ambas partes. La cooperación con China ha impulsado de manera efectiva el desarrollo económico y la calidad de vida en América Latina, ha creado una gran cantidad de empleos y ha traído beneficios tangibles a la población local. Que la cooperación con China sea buena o no depende únicamente de los mismos países latinoamericanos. Aunque el Sr.Cardenal tuvo que admitir que ¨América Latina ha estado 15 años creciendo a niveles altos gracias a la demanda china¨, criticó con condescendencia a Perú y a otros países latinoamericanos diciendo que en estos países las democracias no están dando respuesta a los desafíos actuales, que las inversiones chinas han aprovechado la crisis de los partidos políticos y las crisis institucionales en la región para causar muchas problemáticas y que esos países no consiguen que los proyectos chinos se hagan de acuerdo con la ley. Hay que decir que calumniar la cooperación entre China y América Latina para perjudicarla está privando a los países latinoamericanos de su derecho a elegir a sus socios. Esto expuso una vez más la arrogancia y el prejuicio de la ¨superioridad de la civilización occidental¨ contra los países y pueblos latinoamericanos. Desde que llegué a trabajar en Chile, he sentido personalmente que el sistema local es maduro y estable, que las leyes y los reglamentos normativos son sólidos y estrictos, y que Chile es totalmente capaz de proporcionar un entorno comercial justo, abierto y no discriminatorio para las empresas extranjeras, protegiendo al mismo tiempo los intereses nacionales. Por otro lado, creo que los países que el Sr. Cardenal considera como referentes deberían aprender de Chile y de otros países de la región sobre el respeto y el beneficio mutuo, la igualdad y la cooperación de ganancia compartida.


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