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Patrimonio de la humanidad de China: El arte rupestre de Zuojiang Huashan

Hoy inauguramos una serie de notas dónde les detallaremos los 55 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco en el “Gigante asiático”.


Por Fabián Pizarro


Formado por 38 sitios de arte rupestre que ilustran la vida y los ritos del pueblo luoyue, este paisaje cultural está situado en la frontera sudoriental de China y se extiende por un territorio de farallones abruptos, terrenos kársticos, ríos y mesetas. Fueron ejecutadas fueron creadas hace 1.680 a 4.200 años. Posteriormente, sufrió un mejoramiento continuo desde el período de los Estados Guerreros (475 AC – 221 AC) hasta la Dinastía Han (25 DC – 220 DC).


Las pinturas se encuentran principalmente en la orilla oeste del río Ming, y tiene una extensión aproximada de 6.621 hectáreas.


El 15 de julio de 2016, el Paisaje Cultural de Arte Rupestre de Zuojiang Huashan fue incluido en la lista del Patrimonio Mundial por la Unesco, y se ha convirtió en el 49º Sitio del Patrimonio Mundial en China.


Una de las mayores dudas con respecto a este sitio se da por qué la pintura ha logrado sobrevivir al paso del tiempo, y los expertos pertinentes determinaron que componente del pigmento es un material mineral natural: la hematita. Algunos dijeron también que las pinturas pueden contener sangre animal o humana debido a la escena de sacrificio que los murales han transmitido.


El área principal pintada a lo largo del acantilado tiene una anchura de unos 170 metros y una altura de unos 40 metros y es una de las pinturas rupestres más grandes de China. Contiene cerca de 1900 imágenes dispuestas en unos 110 grupos.


Todas las figuras murales del acantilado son los patrones monocromáticos. Incluyen imágenes de tambores de bronce, cuchillos, espadas, ovejas, perros y bestias, pero la característica más predominante de las pinturas de Arte Rupestre de Huashan son sus 1,300 figuras humanas.


La mayoría de las figuras humanas están extendiendo sus brazos a ambos lados, y sus codos doblados hacia arriba, en cuclillas. Parecen imitar las posturas de las ranas. La adoración de la rana era de hecho una antigua tradición Zhuang, y la danza de la rana todavía existe. Los tambores de bronce también aparecen en las pinturas.


Expertos chinos y extranjeros no han logrado resolver varios enigmas que aún circulan entorno a estas bellas pinturas: ¿Cómo es que los Luoyue pintaron imágenes en estos altísimos y escarpados acantilados hace 2.000 años, con un equipo tan rudimentario? ¿Y por qué arriesgaron sus vidas para hacerlo? Muchos misterios aún perduran y quién sabe si algún día serán descifrados.



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