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Beijing, poder y planificación: una experiencia desde el corazón político de China durante las “Dos Sesiones”

  • Fabián Pizarro Arcos
  • hace 1 hora
  • 4 Min. de lectura

Desde Beijing, una crónica que revela cómo funcionan las Dos Sesiones, cómo se construye el Plan Quinquenal y por qué estas decisiones marcan el futuro de China y del escenario global.


Por Fabián Pizarro Arcos


Hay momentos en la vida profesional de un periodista en los que uno percibe que está frente a algo que trasciende la noticia inmediata. No se trata solo del titular del día, sino de procesos que probablemente quedarán inscritos en la historia política de un país y que, de una u otra forma, terminarán influyendo en el rumbo global.


Esa fue la sensación que me acompañó durante mi participación en las Dos Sesiones de China 2026, el evento político más relevante del país, donde convergen la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh) y la Asamblea Popular Nacional (ANP). Durante esos días en Beijing, tuve la oportunidad de observar de cerca cómo se construyen las decisiones en una de las potencias más influyentes del mundo.


Estar en el Gran Salón del Pueblo, rodeado de miles de delegados, autoridades y periodistas internacionales, no solo fue una experiencia profesional significativa. También fue una instancia clave para entender un sistema político que muchas veces es analizado desde Occidente con distancia, simplificaciones o prejuicios. Comprender a China exige mirarla desde su propia lógica, desde su historia y desde su cultura política, es decir, mirar china con ojos chinos.

 

Ver la política china desde China


Uno de los elementos más reveladores de esta experiencia fue observar el funcionamiento del sistema político chino desde dentro. Durante años he seguido la evolución del país —su crecimiento económico, su transformación social y su proyección internacional—, pero presenciar las Dos Sesiones permite entender algo esencial: en China, la política se concibe como un ejercicio de planificación colectiva de largo plazo.


La sesión inaugural de la CCPPCh es un buen ejemplo de ello. Delegados provenientes de distintos ámbitos —académicos, empresarios, científicos, representantes de minorías étnicas y líderes sociales— participan en un proceso deliberativo que nutre la toma de decisiones del sistema político.


Este funcionamiento desafía ciertos mitos instalados. Lejos de la improvisación o el caos, la política china se estructura sobre la base de la consulta, la planificación y la búsqueda de consensos dentro de su propio marco institucional.

 

Cómo ven los chinos las Dos Sesiones


Para los ciudadanos chinos, las Dos Sesiones no son solo un evento político de alto nivel: representan un momento clave en la definición del rumbo del país.


El Plan Quinquenal, que se discute y orienta en estas instancias, es entendido como una hoja de ruta concreta que impacta directamente en la vida cotidiana: empleo, desarrollo tecnológico, urbanización, medio ambiente y calidad de vida. Para muchos, no se trata de un debate abstracto, sino de decisiones que delinean el futuro de sus familias y comunidades.


Existe, además, una percepción extendida de que este proceso refleja una forma de gobernanza orientada a la estabilidad, la continuidad y la planificación a largo plazo. A diferencia de los ciclos políticos más cortos de otras regiones, en China el énfasis está puesto en proyectar el desarrollo del país en horizontes de décadas.


Esa mirada ayuda a comprender por qué estos encuentros generan tanto interés interno y son seguidos con atención por la ciudadanía.


La solemnidad de la política


La apertura de la Asamblea Popular Nacional fue, sin duda, uno de los momentos más impactantes. El ambiente en el Gran Salón del Pueblo transmitía solemnidad, disciplina y un profundo sentido simbólico.


En China, la política también se expresa a través de sus formas. Cada detalle —la disposición de los delegados, el protocolo de los discursos, incluso la manera en que se sirve el té— refleja una tradición que combina modernidad con una herencia cultural milenaria.


Durante la clausura de las sesiones, esa dimensión simbólica volvió a hacerse evidente. Los aplausos prolongados, la aprobación de resoluciones y el cierre formal no solo marcan un procedimiento político, sino también una forma particular de entender el rol del Estado y la gobernanza.


Decisiones que trascienden fronteras


Las Dos Sesiones no son un evento aislado ni exclusivamente interno. Las decisiones que allí se adoptan tienen un impacto global.


Las definiciones en materia de crecimiento económico, innovación tecnológica, desarrollo industrial o cooperación internacional inciden directamente en mercados, cadenas de suministro y equilibrios geopolíticos.


Escuchar los informes de gobierno y las prioridades estratégicas permite dimensionar el alcance de estas reuniones. En muchos sentidos, lo que ocurre en Beijing durante estas semanas forma parte de las conversaciones más relevantes sobre el futuro del siglo XXI.


Un camino personal con China


Cubrir las Dos Sesiones también representa una etapa más en un camino personal y profesional que llevo construyendo desde hace años.


Desde mi trabajo, siempre he buscado acercar la realidad china al público latinoamericano e hispanohablante. Nuestro objetivo ha sido siempre el mismo: explicar, contextualizar y aportar a una comprensión más profunda entre nuestras sociedades. 


En ese proceso, hemos intentado también contribuir al diálogo y al entendimiento mutuo entre esta parte del mundo y China. Las relaciones entre China y los países latinoamericanos| han crecido de manera significativa, pero aún existe espacio para avanzar en el conocimiento cultural, político y social.

 

Un privilegio que obliga


Informar desde Beijing sobre las Dos Sesiones fue, sin duda, un privilegio.


No todos los periodistas tienen la oportunidad de observar desde dentro uno de los procesos políticos más relevantes del mundo contemporáneo. Poder hacerlo, analizarlo y compartirlo con el público es una responsabilidad.


Más allá de las diferencias de sistemas o visiones, conocer un país desde cerca siempre amplía la mirada. Y China, en particular, es un país que se entiende mucho mejor cuando se observa directamente, desde China.


China es un país complejo, diverso y en constante transformación. Aprender de esa experiencia, mirarla con respeto y compartirla es, sin duda, una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida profesional.


Cubrir las Dos Sesiones de 2026 desde Beijing no fue solo una labor periodística. Fue también una oportunidad para entender mejor a China —y, en cierta medida, para comprender mejor el mundo en el que vivimos.

 

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