China acelera hacia el futuro: los coches voladores ya despegan y apuntan a revolucionar el transporte urbano
- Fabián Pizarro Arcos
- 9 jun
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Empresas chinas avanzan en la certificación de nuevos coches voladores eléctricos capaces de conectar ciudades en minutos, impulsando una industria que podría mover billones de dólares en las próximas décadas.
Por Fabián Pizarro Arcos
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Lo que durante años pareció ciencia ficción está cada vez más cerca de convertirse en una realidad cotidiana en China. Diversas empresas del país están acelerando el desarrollo de coches voladores eléctricos diseñados para el transporte urbano, el turismo, los rescates de emergencia y los desplazamientos de media distancia.

Uno de los proyectos más avanzados se encuentra en Chengdu, en la provincia de Sichuan, donde un vehículo aéreo de seis plazas desarrollado por Aerofugia, filial del fabricante automotriz Geely, avanza en su proceso de certificación de aeronavegabilidad.
La aeronave cuenta con una autonomía de hasta 200 kilómetros y puede alcanzar velocidades de 230 kilómetros por hora. Según sus desarrolladores, ofrece un nivel de comodidad comparable al de los actuales vehículos eléctricos de alta gama.
La empresa asegura haber acumulado cerca de 2.000 pedidos potenciales y cientos de reservas confirmadas, reflejando el creciente interés por esta nueva forma de movilidad.
Mientras tanto, en Guangzhou, otro modelo desarrollado por la empresa EHang completó con éxito su primer vuelo público como parte de su proceso de certificación. Diseñado para transportar dos pasajeros, puede despegar y aterrizar verticalmente desde azoteas o espacios reducidos, lo que abre nuevas posibilidades para la movilidad en entornos urbanos densamente poblados.
Los especialistas consideran que los primeros usos masivos de estos vehículos estarán asociados a servicios de alto valor agregado, como transporte médico de emergencia, rescates especializados, turismo aéreo y traslados ejecutivos.
Sin embargo, la visión a largo plazo es mucho más ambiciosa. Zhang Yangjun, profesor de la Universidad de Tsinghua, estima que los coches voladores podrían comenzar a utilizarse de forma masiva hacia 2035. De concretarse ese escenario, la llamada economía de baja altitud podría convertirse en un mercado valorado en alrededor de 10 billones de yuanes, equivalente a unos 1,47 billones de dólares.
Con avances constantes en baterías, automatización y movilidad aérea urbana, China busca posicionarse a la vanguardia de una industria que promete transformar la forma en que las personas se desplazan dentro y entre las ciudades durante las próximas décadas.




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