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China acusa a Japón de “buscar problemas” y justificar su remilitarización con su posición sobre Taiwán

  • Fabián Pizarro Arcos
  • hace 3 horas
  • 2 Min. de lectura

Beijing criticó duramente los comentarios de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y los calificó de injerencia en asuntos internos, mientras se intensifican las tensiones diplomáticas entre ambas potencias por la cuestión de Taiwán.


Por Fabián Pizarro Arcos


Las relaciones entre China y Japón han vuelto a tensarse tras una fuerte acusación emitida por el Gobierno chino contra Tokio, al que responsabilizó de “buscar problemas” con su postura sobre la isla de Taiwán y de utilizar ese mismo tema como un “pretexto para justificar su remilitarización”.


En una rueda de prensa oficial, el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Guo Jiakun, afirmó que Japón carece de “cualquier derecho” de opinar sobre los asuntos de la región china de Taiwán, tanto desde una perspectiva jurídica como histórica. Según Guo, los recientes comentarios de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, generan “problemas y confrontación” y reflejan las ambiciones de sectores conservadores japoneses de impulsar una mayor presencia militar bajo el argumento de supuestas crisis regionales.


China considera que estas declaraciones ponen en duda el orden internacional vigente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y representan una “grave amenaza” para la paz y la estabilidad regional. Por ello, Guo insistió en que la comunidad internacional debe permanecer alerta y oponerse a estas posturas.


El origen de la disputa


El choque diplomático se remonta a noviembre pasado, cuando Takaichi —una política ultraconservadora que asumió el cargo en octubre de 2025— aseguró que un eventual ataque de China a Taiwán podría desencadenar una respuesta militar de Japón. Aunque posteriormente matizó sus palabras, argumentando que Tokio actuaría dentro del marco legal y especialmente para proteger a sus ciudadanos y los aliados, la declaración fue vista por Beijing como una “injerencia” en asuntos internos y un desafío directo a su soberanía.


China reclama a Taiwán como parte inseparable de su territorio, y cualquier comentario externo sobre la defensa de la isla suscita una reacción inmediata y contundente por parte de Pekín. El Gobierno chino hace hincapié en documentos históricos y acuerdos internacionales, como la Declaración Conjunta de 1972 y tratados posteriores, que reconocen la posición de China sobre Taiwán y delinean los compromisos bilaterales con Japón tras la Segunda Guerra Mundial.


La retórica aguda entre los dos países ya ha tenido efectos concretos en las relaciones bilaterales. En meses anteriores, Pekín llegó incluso a emitir advertencias de viaje y ajustar ciertos intercambios culturales y económicos con Japón, en respuesta a lo que Beijing considera provocaciones inaceptables.


Mientras tanto, Tokio insiste en que su postura no busca confrontación, sino asegurar la estabilidad y mantener sus compromisos con aliados estratégicos, especialmente Estados Unidos, frente a cualquier crisis potencial en el estrecho de Taiwán.



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