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China avanza en la tecnología cerebro-computadora: científicos logran controlar dispositivos con la mente

  • Fabián Pizarro Arcos
  • hace 1 hora
  • 3 Min. de lectura

La tecnología ya permite controlar sillas de ruedas y podría abrir nuevas posibilidades para pacientes con discapacidades físicas y enfermedades neurológicas.


Por Fabián Pizarro Arcos


Este espacio es una alianza con CCTV+

 

Un equipo de científicos chinos ha logrado avances significativos en el desarrollo de interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés), una tecnología que permite interpretar las señales cerebrales y convertirlas en comandos capaces de controlar dispositivos externos.


La investigación es liderada por el Laboratorio Estatal Clave de Inteligencia Cerebro-Máquina de la Universidad de Zhejiang, en la ciudad de Hangzhou, uno de los centros científicos más importantes del este de China. Allí, los investigadores están utilizando algoritmos avanzados de inteligencia artificial para traducir la actividad cerebral en indicadores en tiempo real, lo que permite que las personas puedan operar máquinas utilizando únicamente su pensamiento.


El proyecto se centra en el desarrollo de sistemas capaces de “leer” las señales del cerebro y convertirlas en instrucciones comprensibles para dispositivos electrónicos. Según los científicos, esta tecnología podría tener un enorme impacto en el campo de la salud, especialmente para personas con discapacidades físicas o enfermedades neurológicas.


“El objetivo de nuestro laboratorio es investigar diferentes tipos de interfaces cerebro-computadora, tanto invasivas como no invasivas”, explicó Wang Jiquan, investigador del laboratorio. “Estudiamos cómo utilizar la inteligencia artificial para ‘leer’ y ‘controlar’ el cerebro, y cómo lograr una interacción más profunda entre las computadoras y el cerebro humano”.


Uno de los desarrollos más llamativos del equipo es una diadema portátil basada en electroencefalografía (EEG), capaz de monitorear en tiempo real los niveles de concentración de una persona. Durante una demostración pública, el dispositivo fue capaz de detectar cambios en la atención del usuario y ajustar el comportamiento del sistema de acuerdo con esos cambios.


Cuando la persona se concentraba, el sistema respondía con mayor precisión; en cambio, cuando la atención disminuía, el dispositivo detectaba inmediatamente esa pérdida de foco.


“En cuanto dejo de prestar atención, el sistema lo detecta y reduce la velocidad”, comentó durante la demostración la usuaria Reya El-Salahi, quien probó la tecnología en tiempo real.


Pero el desarrollo más sorprendente del laboratorio ha sido la integración de la tecnología BCI en dispositivos de movilidad. Los investigadores lograron conectar el sistema a una silla de ruedas eléctrica, permitiendo que el usuario controle su movimiento únicamente con la mente.

 

Durante la prueba, El-Salahi pudo dirigir la silla de ruedas hacia diferentes direcciones sin utilizar controles manuales.


“No estoy tocando nada y estoy moviendo una silla de ruedas con el poder de mi mente”, relató. “Pensar en moverse hacia la derecha o hacia la izquierda y ver que la máquina responde es una sensación realmente extraña”.


Para los científicos, este tipo de avances abre una nueva etapa en la interacción entre los seres humanos y la tecnología. Las interfaces cerebro-computadora podrían transformar el tratamiento de pacientes con lesiones medulares, enfermedades neurodegenerativas o discapacidades motoras severas.


Además, la tecnología también podría aplicarse en otros ámbitos, como la rehabilitación neurológica, la asistencia para personas con trastornos cognitivos o incluso el desarrollo de nuevas formas de interacción entre humanos y máquinas.


Sin embargo, los investigadores subrayan que todavía existen importantes desafíos antes de que estas soluciones puedan utilizarse de forma masiva en la vida cotidiana.


El principal reto consiste en mejorar la precisión, la estabilidad y la seguridad de los sistemas, garantizando que puedan funcionar de manera fiable fuera de los entornos controlados del laboratorio.


“El próximo paso es llevar la tecnología BCI desde el laboratorio hacia aplicaciones reales en la sociedad”, explicó Wang Jiquan. “Nuestro objetivo no es reemplazar las capacidades humanas, sino ampliar las formas en que el cerebro puede interactuar con el mundo”.


Con el rápido avance de la inteligencia artificial y la neurotecnología, China se posiciona como uno de los actores más activos en el desarrollo de interfaces cerebro-máquina, un campo que muchos expertos consideran una de las próximas grandes fronteras de la innovación tecnológica y médica a nivel global.

 


 

 

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