Descubrimiento en China sorprende a científicos: hallan un extraño animal marino de hace 237 millones de años
Investigadores chinos y estadounidenses identificaron fósiles de un anfibio prehistórico que habría vivido completamente en el océano. El hallazgo desafía conocimientos sobre la evolución de estos animales y revela una adaptación extraordinaria.
Por Fabián Pizarro Arcos
Un extraordinario descubrimiento paleontológico realizado en China está cambiando la comprensión científica sobre la evolución de los anfibios. Un equipo internacional de investigadores identificó restos fósiles de una criatura que habitó los océanos hace aproximadamente 237 millones de años, durante el período Triásico.

El animal, denominado Gerrothorax maritimus, constituye la primera evidencia conocida de un anfibio primitivo completamente adaptado a la vida marina, una característica que lo diferencia de los anfibios actuales.
La investigación fue desarrollada por científicos de la Universidad de California en Davis, la Universidad de Beijing y el Museo Geológico de Guizhou, y sus resultados fueron publicados en la revista científica Nature Ecology & Evolution.
El hallazgo resulta especialmente relevante porque los anfibios modernos presentan importantes limitaciones para sobrevivir permanentemente en ambientes de agua salada.
Un animal que desafía la evolución conocida
Los investigadores analizaron dos esqueletos fósiles casi completos encontrados en la provincia china de Guizhou, una región que hace millones de años estaba cubierta por el océano.
Los restos corresponden a una criatura de cuerpo aplanado, tamaño comparable al de una salamandra gigante y protegida por una estructura de placas óseas.
Esta armadura habría cumplido una función defensiva frente a depredadores marinos, además de influir en sus mecanismos fisiológicos.
El descubrimiento plantea una pregunta fundamental: ¿cómo consiguió este anfibio sobrevivir en un ambiente que resulta incompatible con la mayoría de sus parientes actuales?
La respuesta podría encontrarse precisamente en las características de su cuerpo.
El secreto de su adaptación al océano
Los anfibios modernos dependen, en distinta medida, de su piel para intercambiar agua y gases con el ambiente.
Esta característica los vuelve especialmente sensibles a las altas concentraciones de sal.
Sin embargo, los investigadores plantean que la armadura ósea de Gerrothorax maritimus pudo limitar esos intercambios, favoreciendo una mayor dependencia de sus branquias y su sistema digestivo.
Esta combinación habría facilitado su adaptación a condiciones marinas.
Los científicos también estudiaron las características geológicas del lugar donde fueron encontrados los esqueletos.
La ubicación de los fósiles, lejos de las antiguas masas continentales, y los análisis geoquímicos respaldan la hipótesis de que la especie habitaba permanentemente el océano.
China aporta nuevas claves sobre la vida prehistórica
El descubrimiento amplía el conocimiento sobre la diversidad de animales que poblaron los mares durante el Triásico, período anterior al dominio de numerosos grupos de dinosaurios.
También demuestra que algunas especies desarrollaron adaptaciones evolutivas que no tienen equivalentes directos entre los animales actuales.
La colaboración entre instituciones chinas y estadounidenses permitió combinar investigaciones paleontológicas, análisis geológicos y estudios sobre la fisiología de organismos antiguos.
Para los científicos, los fósiles de Guizhou representan una oportunidad excepcional para comprender cómo determinados vertebrados conquistaron ambientes marinos.
El hallazgo confirma que la historia evolutiva de los anfibios fue mucho más diversa de lo que se conocía, y sitúa nuevamente a China como escenario de un descubrimiento científico de importancia internacional.



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