China transforma sus desiertos en gigantescas centrales de energía limpia: así funciona su revolución renovable
Con miles de espejos solares, parques eólicos y enormes sistemas de almacenamiento, China convierte las zonas áridas en centros de producción energética. El país proyecta alcanzar 3.600 gigavatios de capacidad solar y eólica instalada para 2035.
Por Fabián Pizarro Arcos

Los extensos desiertos de China están experimentando una transformación energética. Territorios históricamente caracterizados por sus condiciones climáticas extremas se están convirtiendo en grandes centros de generación eléctrica, gracias a proyectos que combinan energía solar, eólica y avanzados sistemas de almacenamiento.
Según un reportaje publicado por el diario chino Global Times , estas instalaciones forman parte de una estrategia nacional para aprovechar los recursos naturales de las regiones desérticas y fortalecer la transición hacia fuentes de energía más limpias.
Miles de espejos que producen electricidad incluso de noche
Uno de los ejemplos más innovadores se encuentra en el condado de Jinta, provincia de Gansu, donde más de 25.000 espejos siguen el movimiento del Sol y concentran su radiación sobre un receptor central.
El calor obtenido se almacena mediante sales fundidas, permitiendo producir vapor y generar electricidad incluso después del atardecer.
Esta tecnología busca superar una de las principales limitaciones de la energía solar convencional: su dependencia de la radiación disponible durante el día.
China lidera la expansión de las energías renovables
A finales de 2025, China había alcanzado una capacidad instalada conjunta de energía solar y eólica de 1.840 gigavatios, consolidando el mayor sistema renovable del mundo.

Durante el período 2026-2030, el país proyecta incorporar aproximadamente 1.000 gigavatios adicionales, equivalentes a unos 200 gigavatios anuales.
Además, Beijing estableció como objetivo alcanzar los 3.600 gigavatios de capacidad solar y eólica instalada para 2035.
Los desiertos también impulsan la agricultura
En el desierto de Kubuqi, en Mongolia Interior, los proyectos fotovoltaicos están integrando generación eléctrica con actividades agrícolas y recuperación ambiental.
Los paneles solares proporcionan sombra, disminuyen la evaporación y permiten cultivar determinadas especies vegetales bajo sus estructuras.
Algunas comunidades también desarrollan actividades ganaderas y reciben compensaciones por el uso de sus terrenos.
En esta región se construye una nueva base energética de 15,14 gigavatios, cuya finalización está prevista para 2030.
El desafío de almacenar y distribuir la electricidad
En Ulanqab, un proyecto de China Three Gorges Corporation combina 2 gigavatios de generación solar y eólica con baterías de 550 megavatios.
Estas instalaciones permiten almacenar excedentes eléctricos y liberarlos cuando aumenta la demanda.
Sin embargo, persisten desafíos: durante los primeros nueve meses de 2026, el proyecto registró una tasa de energía renovable desaprovechada del 25,91%.
La expansión también está vinculando electricidad limpia con centros de datos e inteligencia artificial.
La experiencia china demuestra cómo los desiertos pueden convertirse en espacios estratégicos para producir energía, desarrollar industrias y promover nuevas oportunidades económicas, aunque todavía existen desafíos de almacenamiento, transmisión y gestión ambiental.




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