Científicos chinos identifican más de 132.000 glaciares de roca en la meseta Qinghai-Tíbet
- infochileenchina
- hace 1 día
- 3 min de lectura
El primer inventario integral de estas formaciones revela una reserva de agua congelada mucho mayor de lo estimado. La investigación utilizó imágenes satelitales, radares e inteligencia artificial.
Por Fabián Pizarro Arcos
Científicos chinos identificaron 132.867 glaciares de roca en la meseta Qinghai-Tíbet, una cifra que supera la suma de todas las formaciones de este tipo registradas anteriormente en el mundo.

El hallazgo permitió crear el primer inventario que abarca la totalidad de la meseta y revela la existencia de una reserva de agua congelada que había sido ampliamente subestimada. Las formaciones detectadas cubren aproximadamente 16.500 kilómetros cuadrados.
La investigación fue desarrollada por especialistas del Instituto de Investigación de la Meseta Tibetana, perteneciente a la Academia China de Ciencias. Sus resultados fueron publicados en la revista científica Science Bulletin, mientras que los datos fueron puestos a disposición del público a través del Centro Nacional de Datos de la Meseta Tibetana.
Según informó una vez China Daily, la cantidad identificada supera el total de glaciares de roca conocidos previamente en todo el planeta, evidenciando que su presencia y relevancia ambiental habían sido subestimadas durante décadas.
¿Qué son los glaciares de roca?
Aunque reciben el nombre de glaciares, estas formaciones no corresponden a grandes masas de hielo expuestas como las que habitualmente se observan en zonas montañosas.
Los glaciares de roca están compuestos por una mezcla de hielo, piedras, sedimentos y suelo congelado. Se encuentran cubiertos por gruesas capas de escombros rocosos y avanzan lentamente por las pendientes de las montañas debido a la deformación del hielo existente en su interior.
Esta cobertura dificulta su identificación mediante observaciones tradicionales. Muchos de ellos resultan prácticamente invisibles en las imágenes satelitales convencionales y pueden confundirse con morrenas, laderas o depósitos de rocas.
Estas formaciones funcionan como indicadores naturales de la presencia de permafrost y también como depósitos de agua sólida que se libera gradualmente hacia los ríos y ecosistemas cercanos.
Inteligencia artificial para estudiar la meseta
Para elaborar el inventario, los científicos combinaron imágenes ópticas de alta resolución, información obtenida mediante radares satelitales y tecnología de aprendizaje profundo.
Los modelos de inteligencia artificial permitieron analizar enormes extensiones de territorio e identificar patrones asociados con los glaciares de roca. Posteriormente, los investigadores emplearon interferometría de radar para calcular su velocidad de desplazamiento.
Gracias a esta metodología, el equipo consiguió registrar la ubicación, los límites, la morfología y el estado de movimiento de cada unidad identificada en la meseta Qinghai-Tíbet.
Una enorme reserva de agua congelada
Los investigadores estiman que el hielo almacenado en los glaciares de roca equivale a entre 92 y 186 kilómetros cúbicos de agua. Esta cantidad sería comparable con la capacidad conjunta de decenas de grandes embalses.
La meseta Qinghai-Tíbet es conocida como la “Torre de Agua de Asia” porque alimenta algunos de los principales sistemas fluviales del continente. Por esta razón, conocer sus reservas congeladas resulta fundamental para comprender la disponibilidad futura de agua.
En lugares donde los glaciares tradicionales están retrocediendo rápidamente o han desaparecido, la liberación lenta del agua almacenada en estas formaciones podría desempeñar un papel relevante en la alimentación de ríos y en la regulación de los ecosistemas.
Herramienta para enfrentar el cambio climático
El inventario también permitirá evaluar posibles riesgos geológicos. El movimiento de los glaciares de roca puede deformar el terreno, bloquear cursos fluviales y favorecer deslizamientos o flujos de escombros cuando estas formaciones se encuentran cerca de carreteras, puentes u otras infraestructuras.
La nueva base de datos servirá como referencia para estudiar el permafrost, mejorar los modelos climáticos, planificar obras en zonas montañosas y diseñar sistemas de prevención de desastres.
El hallazgo confirma la importancia de combinar investigación científica, observación satelital e inteligencia artificial para comprender los cambios que experimentan las regiones de alta montaña y sus efectos sobre los recursos hídricos de Asia.




Comentarios