China y Brasil refuerzan su sintonía estratégica en un escenario global marcado por la incertidumbre
- Fabián Pizarro Arcos
- hace 2 días
- 3 Min. de lectura
Xi Jinping y su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, conversaron telefónicamente este viernes donde conversaron sobre el papel que ambos países buscan desempeñar en el escenario global.
Por Fabián Pizarro Arcos
En un contexto internacional caracterizado por tensiones geopolíticas, reacomodos de poder y cuestionamientos al orden multilateral vigente, China y Brasil vuelven a proyectar una imagen de convergencia estratégica. La reciente conversación telefónica entre el presidente chino Xi Jinping y su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, realizada el 23 de enero de 2026, dejó en evidencia una coincidencia de diagnósticos y una narrativa compartida sobre el papel que ambos países buscan desempeñar en el escenario global.

Durante el diálogo, Xi Jinping recordó que en 2024 ambos mandatarios anunciaron la elevación de la relación bilateral al nivel de una “comunidad de futuro compartido por un mundo más justo y un planeta más sostenible”, una fórmula que ha pasado a ocupar un lugar central en el discurso diplomático chino. A poco más de un año de ese anuncio, el líder chino sostuvo que la cooperación entre ambas naciones ha tenido “un feliz arranque” y que la articulación de sus estrategias de desarrollo se ha vuelto “cada vez más profunda y sólida”, presentándola como un ejemplo de cooperación entre países del Sur Global.
El mandatario chino vinculó este proceso bilateral con los objetivos internos de su país. En ese sentido, señaló que el inicio del XV Plan Quinquenal marca una nueva etapa para China, centrada en el desarrollo de alta calidad y una apertura al exterior de mayor nivel. Según Xi, este enfoque permitirá “ofrecer más oportunidades para la cooperación” con Brasil y ampliar la colaboración “de manera omnidireccional” en distintos ámbitos, con miras a un “porvenir más promisorio de los vínculos sino-brasileños”
Más allá del plano bilateral, la conversación adquirió un tono claramente político al abordar la coyuntura internacional. Xi Jinping subrayó que, ante una situación global que calificó como turbulenta, China y Brasil —en tanto miembros relevantes del Sur Global— deben asumirse como fuerzas constructivas para la paz y la estabilidad mundiales. En sus palabras, ambos países deben “mantenerse firmemente en el lado correcto de la historia” y actuar de forma coordinada para defender los intereses comunes, así como la equidad y la justicia internacionales.
El presidente chino puso especial énfasis en la defensa del multilateralismo, señalando la necesidad de salvaguardar la posición central de las Naciones Unidas y de impulsar reformas en la gobernanza global. En esa línea, reafirmó que China continuará considerándose “un buen amigo y un buen socio” de América Latina y el Caribe, y que seguirá promoviendo la construcción de una comunidad de futuro compartido entre China y la región, una idea que ha ganado espacio en la diplomacia china hacia el hemisferio occidental.
Desde Brasil, Lula da Silva recogió y reforzó esa narrativa. El mandatario brasileño recordó que la visita de Estado de Xi Jinping a Brasil en 2024 fue un punto de inflexión en la relación bilateral, al situarla en un nuevo nivel estratégico. Según Lula, desde entonces la cooperación entre ambos países “ha logrado avances sustanciales” en diversos sectores, lo que refuerza la disposición de Brasil a seguir profundizando el vínculo tanto a nivel bilateral como en el marco de las relaciones entre China y América Latina y el Caribe.
Lula también coincidió en la lectura del escenario internacional. En su intervención, sostuvo que Brasil y China son fuerzas relevantes en la defensa del multilateralismo y del libre comercio, y que, frente a una situación global que describió como preocupante, existe una responsabilidad compartida de actuar de manera coordinada. “Brasil está dispuesto a colaborar estrechamente con China para salvaguardar la autoridad de la ONU”, afirmó el presidente brasileño, al tiempo que destacó la importancia de fortalecer la cooperación dentro del grupo BRICS como herramienta para la estabilidad regional y mundial.
La conversación entre Xi y Lula, más allá de los gestos diplomáticos, refleja una convergencia política que trasciende lo bilateral. En un momento de redefiniciones globales, China y Brasil parecen apostar por una relación que combina intereses económicos, afinidad política y una visión compartida sobre la necesidad de reformar el orden internacional sin romper con sus estructuras centrales.









Comentarios