Energías renovables en China superan el 40% y marcan un cambio histórico
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Por primera vez, las energías renovables aportaron más del 40% de la electricidad generada en China, mientras el carbón descendió por debajo de la mitad. El avance representa un punto de inflexión para la transición energética del país.
Por Fabián Pizarro Arcos
China acaba de alcanzar un hito que merece atención mundial. Durante el primer semestre de 2026, las energías renovables representaron el 41,2% de la generación eléctrica del país, superando por primera vez la barrera del 40%. Paralelamente, la participación del carbón cayó al 49,7%, su primer registro inferior a la mitad durante un periodo de seis meses.

No se trata de un cambio menor. China es el mayor consumidor mundial de energía y posee una enorme industria manufacturera, por lo que cualquier transformación de su matriz eléctrica produce consecuencias económicas y medioambientales a escala global.
De acuerdo con datos de la Administración Nacional de Energía citados por Global Times, China generó cerca de dos billones de kilovatios-hora de electricidad renovable durante el primer semestre, un 9% más que en el mismo periodo del año anterior. La energía eólica y solar aportó más de 1,2 billones de kilovatios-hora, equivalente a casi una cuarta parte de todo el consumo eléctrico nacional.
Estas cifras demuestran que la transición energética china dejó de ser solamente una promesa para convertirse en una transformación estructural. El crecimiento de las energías renovables está modificando la composición del sistema eléctrico y fortaleciendo la capacidad del país para producir energía dentro de su territorio.
Este último punto resulta fundamental. En un escenario internacional marcado por guerras, tensiones geopolíticas y posibles interrupciones de las rutas comerciales, disminuir la dependencia de combustibles transportados desde el exterior también constituye una estrategia de seguridad nacional.
Una transición todavía incompleta
El avance no significa que China haya abandonado el carbón. Su generación mediante este combustible alcanzó los 2,5 billones de kilovatios-hora durante el semestre y continúa siendo indispensable para garantizar el suministro cuando las fuentes solares y eólicas no están disponibles.
Por eso, el verdadero desafío no consiste solamente en instalar más paneles solares o turbinas eólicas. China necesita ampliar sus redes eléctricas, mejorar la distribución territorial, desarrollar sistemas de almacenamiento y utilizar el carbón cada vez más como respaldo y menos como fuente principal.
La capacidad total de generación eléctrica china ya supera los 4.000 millones de kilovatios. Sin embargo, la magnitud de esa infraestructura también exige una coordinación sin precedentes entre producción, almacenamiento y consumo.
El objetivo oficial para 2030 es construir un sistema energético limpio, bajo en carbono, seguro y eficiente, con aproximadamente la mitad de la generación procedente de fuentes no fósiles.
China todavía enfrenta grandes desafíos ambientales, pero las cifras del primer semestre muestran una dirección clara. Cuando las energías renovables superan el 40% y el carbón cae por debajo del 50%, ya no estamos observando una tendencia marginal: estamos ante el comienzo de una nueva etapa energética.




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