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Expedición Chile–China logra histórico avance en la Fosa de Atacama con 18 inmersiones a más de 8 mil metros

  • Fabián Pizarro Arcos
  • hace 16 minutos
  • 2 Min. de lectura

La primera etapa de la misión JCATE 2026 concluyó con resultados inéditos para la ciencia nacional posicionó a Chile en la vanguardia de la exploración oceánica extrema.


Por Fabián Pizarro Arcos


Tras tres semanas de operaciones intensivas en el Pacífico Sudoriental, la primera etapa de la expedición JCATE 2026 (Joint China–Chile Atacama Trench Expedition) finalizó con un balance considerado histórico para la oceanografía chilena.


La misión es fruto de la alianza estratégica entre el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) de la Universidad de Concepción y el Instituto de Ciencia e Ingeniería de Aguas Profundas de la Academia China de Ciencias. Desde su zarpe en Valparaíso el pasado 19 de enero, el buque Tan Suo Yi Hao, equipado con el sumergible tripulado Fendouzhe, se transformó en la plataforma desde la cual científicos chilenos y chinos descendieron al corazón de la Fosa de Atacama, uno de los entornos más extremos del planeta.


Durante esta primera fase se realizaron 18 inmersiones, varias de ellas superando los 8.000 metros de profundidad. Según detalló el Instituto Milenio de Oceanografía, estos descensos permitieron recolectar muestras biológicas, geológicas y genéticas clave para comprender la vida bajo presiones extremas, además de estudiar procesos geofísicos vinculados a la zona de subducción entre las placas de Nazca y Sudamericana.


El director del IMO, Dr. Osvaldo Ulloa, destacó que la etapa fue “muy intensa y agotadora, pero con excelentes resultados”, tras el arribo del buque a Antofagasta. Ulloa realizó dos nuevas inmersiones en esta misión, alcanzando profundidades de hasta 8.057 metros, consolidando su liderazgo en exploración hadal.


Entre los hitos científicos también se cuentan los descensos del Dr. Eulogio Soto, quien identificó organismos bentónicos nunca antes descritos, y del Dr. Matías Castro, enfocado en la recolección de material genético ambiental para estudiar la adaptación de microorganismos y virus a condiciones extremas.


Uno de los momentos más relevantes de la etapa fue el protagonismo femenino en la exploración. La Dra. Valeria Cortés se convirtió en la primera mujer en la historia en descender a la Fosa de Atacama, alcanzando los 7.680 metros. Su trabajo en geofísica busca conectar la dinámica profunda de la fosa con el riesgo de megaterremotos en Chile. A ello se sumó la geóloga Paola Peña, quien también descendió a más de 7.500 metros, marcando un precedente como funcionaria pública en una misión científica de esta magnitud.


Concluida esta primera fase, la expedición inició su segunda etapa, que se extenderá hasta marzo de 2026. Bajo la co-jefatura científica del Dr. Mauricio Urbina, el equipo profundizará en el estudio de la supervivencia biológica en condiciones de oscuridad y presión extrema, además de incorporar nuevas capacidades en geociencias para rastrear huellas de antiguos megaterremotos y analizar la evolución del relieve submarino.

   

Desde el Instituto Milenio de Oceanografía subrayan que esta expedición no solo amplía el conocimiento sobre una de las zonas más desconocidas del planeta, sino que reafirma el liderazgo de Chile en la investigación del océano profundo, transformando el Pacífico Sudoriental en un laboratorio natural de alcance global.

 


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