China unifica estándares para interfaces cerebro-computadora y acelera su uso médico
China busca establecer un lenguaje técnico común para los datos de ondas cerebrales utilizados por dispositivos BCI, una tecnología que promete ayudar a pacientes con parálisis y trastornos del habla.
Por Fabián Pizarro Arcos
Este espacio es una alianza con CCTV+
China dio un nuevo paso en el desarrollo de las interfaces cerebro-computadora (BCI) al emitir una normativa técnica unificada para los dispositivos médicos que utilizan esta tecnología. El objetivo es establecer criterios comunes para la recopilación y utilización de datos de ondas cerebrales, mejorar la seguridad de los pacientes y facilitar que nuevas soluciones pasen de los laboratorios a la práctica clínica.

Las interfaces cerebro-computadora permiten establecer una vía de comunicación entre la actividad cerebral y dispositivos externos. Entre sus aplicaciones médicas más prometedoras se encuentra la posibilidad de que personas con parálisis puedan controlar brazos robóticos mediante el pensamiento o que pacientes con dificultades del habla logren comunicar sus intenciones.
Del laboratorio a los pacientes
Uno de los principales desafíos de esta tecnología es demostrar su eficacia y seguridad antes de extender su utilización clínica. En este proceso, la estandarización de los datos resulta especialmente importante.
Zheng Jia, subdirectora del Instituto de Normalización de Dispositivos Médicos, dependiente de los Institutos Nacionales para el Control de Alimentos y Medicamentos de China, explicó que las diferencias en la calidad de los datos pueden afectar directamente el funcionamiento de estos dispositivos.
Según la especialista, si la información utilizada para entrenar los sistemas presenta distintos niveles de calidad, el dispositivo puede tener dificultades para interpretar correctamente las verdaderas intenciones del paciente. Esto no solo reduce la efectividad del tratamiento, sino que también puede generar riesgos para la seguridad.
Un mismo lenguaje para los datos cerebrales
Hasta ahora, instituciones de investigación y empresas podían utilizar procedimientos muy diferentes para recopilar datos mediante electroencefalografía (EEG).
Li Shu, subdirector del instituto y uno de los responsables de redactar la normativa, explicó que algunos equipos trabajaban con 64 canales y otros con 128, mientras las frecuencias de muestreo también podían variar considerablemente. A ello se sumaban diferencias en los sistemas utilizados para clasificar y anotar los datos.
El especialista comparó esta situación con disponer de documentos escritos en distintos dialectos: contienen información, pero resulta difícil compararlos, combinarlos y reutilizarlos.
La nueva normativa busca precisamente establecer un marco técnico común que permita mejorar la calidad y compatibilidad de los conjuntos de datos utilizados para desarrollar dispositivos BCI.
Pacientes comienzan a mostrar resultados
El avance de estas tecnologías ya comienza a tener aplicaciones concretas. Yang, un paciente de 61 años de Shanghái que se sometió a una intervención relacionada con esta tecnología, relató que un mes después de la cirugía podía agarrar objetos utilizando un guante de asistencia.
Tres meses más tarde, aseguró que había comenzado a realizar lentamente algunos de estos movimientos sin utilizar el dispositivo de apoyo.
Estos avances muestran el potencial que las interfaces cerebro-computadora pueden tener en rehabilitación neurológica, especialmente para recuperar determinadas capacidades motoras o establecer nuevas formas de comunicación.
La adopción de estándares nacionales podría convertirse ahora en una pieza fundamental para el crecimiento de esta industria en China. Además de aumentar la seguridad y facilitar la evaluación clínica, disponer de datos compatibles permitirá a universidades, hospitales y empresas comparar resultados y acelerar el desarrollo de nuevos dispositivos médicos basados en la interacción directa entre el cerebro y las máquinas.




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