Siete de cada diez suéteres del mundo se fabrican en Jiaxing: el gigante textil de China
Detrás de las prendas que llegan a tiendas de todo el planeta existe una historia de especialización industrial que refleja la transformación económica de China.
Por Fabián Pizarro Arcos
Es muy probable que alguno de los suéteres guardados en tu armario tenga una conexión con China mucho mayor de lo que imaginas. Siete de cada diez suéteres comercializados en el mundo se fabrican en Jiaxing, una ciudad de la provincia oriental china de Zhejiang que se ha convertido en uno de los grandes centros mundiales de esta industria.
Dentro de Jiaxing existe un lugar particularmente sorprendente: Honghe, conocida por su enorme concentración de empresas vinculadas a la fabricación de prendas de punto.

Según información difundida por medios chinos, esta localidad produce aproximadamente 400 millones de suéteres al año y sus productos llegan a más de 50 países y regiones.
Honghe, una localidad construida alrededor del suéter
La historia de Honghe permite entender uno de los fenómenos más característicos del desarrollo industrial chino: la aparición de localidades altamente especializadas en determinados productos.
Durante décadas se consolidaron ecosistemas donde fabricantes, proveedores de materias primas, diseñadores, empresas de maquinaria, logística y comerciantes se instalaron en una misma zona.
En Honghe, esta especialización terminó convirtiendo al suéter en algo más que una mercancía. La industria forma parte de la identidad económica y cultural de la localidad, donde generaciones de trabajadores y emprendedores han desarrollado conocimientos vinculados al tejido y la confección.
El resultado es una cadena productiva capaz de responder rápidamente a los cambios de moda y a las demandas de consumidores situados a miles de kilómetros.
Del “Made in China” a una industria más tecnológica
Pero la industria textil china también está cambiando.
La imagen de grandes fábricas dependientes exclusivamente de mano de obra está dando paso a plantas cada vez más automatizadas, donde aparecen máquinas de tejido computarizadas, diseño digital, sistemas inteligentes de producción y comercio electrónico.
Para centros industriales como Jiaxing, el desafío ya no consiste únicamente en producir enormes cantidades de prendas, sino también en mejorar el diseño, desarrollar marcas propias y aumentar el valor agregado.
Esta evolución refleja una transformación más amplia de la economía china: pasar de ser principalmente la “fábrica del mundo” a competir también mediante tecnología, innovación y marcas.
Un suéter que conecta China con el mundo
La dimensión internacional de Honghe resulta particularmente significativa. Sus aproximadamente 400 millones de suéteres anuales terminan en mercados distribuidos por decenas de países y regiones.
Detrás de una prenda cotidiana aparece así una enorme red económica que conecta pequeñas localidades industriales de China con centros comerciales, plataformas digitales y consumidores de distintas partes del planeta.
El caso de Jiaxing también ayuda a comprender por qué China mantiene una posición tan relevante dentro de las cadenas globales de manufactura.
Y quizás la próxima vez que alguien mire la etiqueta de un suéter fabricado en China pueda preguntarse algo diferente: ¿habrá comenzado su viaje en Jiaxing?




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