Siete días antes, China se prepara para la Fiesta de la Primavera: Colocación de coplas y adornos rojos
- Fabián Pizarro Arcos
- hace 16 horas
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Con una semana de anticipación al inicio del Año Nuevo Lunar, en China aumentan las actividades domésticas, comerciales y culturales destinadas a recibir la Fiesta de la Primavera.
Por Fabián Pizarro Arcos
Siete días antes de la llegada del Año Nuevo Chino, distintas ciudades y comunidades del país intensifican los preparativos para dar la bienvenida al nuevo ciclo lunar. En este periodo previo, la tradición y la vida cotidiana se combinan en una serie de prácticas que buscan simbolizar renovación, prosperidad y armonía familiar.

Entre las principales actividades destaca la organización final de los hogares, la colocación de decoraciones festivas —especialmente en tonos rojos— y la compra de alimentos tradicionales que serán compartidos durante las celebraciones. Mercados, comercios y ferias locales registran un aumento en la actividad, mientras las familias ultiman detalles para las reuniones que marcarán la festividad.
Colocación de coplas y adornos rojos
Siete días antes de la Fiesta de la Primavera llega uno de los momentos más visibles y simbólicos de los preparativos: la colocación de coplas de primavera y adornos rojos. Las puertas de casas, negocios y edificios se transforman en lienzos cargados de mensajes auspiciosos.
Las chunlian son poemas breves escritos en papel rojo, con caracteres negros o dorados, que expresan deseos de prosperidad, felicidad, longevidad y éxito. Se colocan en pares a ambos lados de la puerta principal, siguiendo normas de simetría y armonía. En el centro suele ubicarse un carácter grande, como “fu” (福), que significa fortuna, a veces colocado al revés para simbolizar que la suerte “ha llegado”.
El color rojo domina este día. En la cultura china, el rojo ahuyenta los malos espíritus y atrae la buena fortuna. Faroles, recortes de papel y ornamentos decoran ventanas y paredes, creando una atmósfera festiva que anuncia la cercanía del nuevo año.
Este ritual combina estética, caligrafía y creencias populares, y refleja la importancia del lenguaje escrito como portador de buenos deseos y energía positiva.









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