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Bashu y América Latina: un encuentro entre civilizaciones

infochileenchina
hace 2 horas
6 min de lectura

La gastronomía, el patrimonio y las producciones audiovisuales acercan la cultura bashu de Sichuan a América Latina, revelando afinidades entre civilizaciones milenarias y abriendo nuevos espacios de intercambio y creación conjunta.


Fuente: Centro para las Américas    Autor: SHI WEI*


La cultura bashu es una cultura regional única con más de 5000 años de historia, que tuvo su origen en la cuenca de Sichuan, China. Arraigada en la misteriosa antigua civilización Shu y su historia de integración de migraciones, ha dado a luz símbolos culturales de fama mundial como el panda gigante y la cocina de Sichuan. No solo refleja el espíritu de apertura y el amor del pueblo chino por la naturaleza y la vida, sino que también constituye un componente esencial de la civilización china, dotada de una diversidad fascinante. Cuando dirigimos la mirada hacia ambas orillas del Pacífico, descubrimos que la cultura bashu y aquellas de América Latina comparten numerosas y sorprendentes resonancias.


Desde la veneración compartida por el sol y la luz, además del respeto por la naturaleza y todos los seres vivos, pasando por una actitud apasionada y abierta ante la vida, hasta el valor que la gente concede a las reuniones familiares, estas culturas parecen viejas amigas de larga data. Así, en sus diálogos a través de montañas y mares, nuevas afinidades y nuevos puntos de convergencia no han cesado de aflorar.

 

El encuentro mutuo a través del paladar 

 

Esta resonancia se manifiesta, ante todo, en el encuentro mutuo de los sabores. En los últimos años, los sabores latinoamericanos han ido transformando silenciosamente la mesa de los hogares de Sichuan. Desde las cerezas de Chile hasta la carne de res alimentada con pasto de Argentina, desde las semillas de chía de Perú hasta el café de Brasil, estos sabores provenientes de las faldas de los Andes y las Pampas no solo han ampliado el abanico gustativo, sino que también han remodelado la filosofía cotidiana de los habitantes de Sichuan sobre “qué comer” y “cómo comer”, integrando profundamente los sabores del otro lado del océano en la vida ordinaria de las familias. 

 

Por su parte, los sabores bashu también han llegado hasta tierras latinoamericanas. Durante la serie de actividades bajo el título “Gastronomía China de Sichuan-Sabor para el Mundo”, llevada a cabo en algunas ciudades de América Latina del 20 al 28 de septiembre de 2025, la cocina de Sichuan superó los límites de una oferta puramente culinaria para integrarse profundamente con las artes escénicas bashu, dando lugar a una innovadora mezcla de elementos. La delegación de Sichuan visitó San José, capital de Costa Rica, y Santa Cruz de Bolivia, donde ofrecieron un festín cultural que combinó experiencias audiovisuales y gastronómicas para cerca de 600 representantes de distintos Gobiernos, sectores de la sociedad y comunidades de origen chino. Durante las actividades de intercambio cultural, la gastronomía de Sichuan, junto con las artes escénicas bashu, como el cambio de máscaras de la Ópera de Sichuan o el arte del té con tetera de cuello largo de estilo Zhu, ofreció al público local un auténtico festín cultural para los sentidos, en el que se entrelazaron sonidos, imágenes y sabores. Más trascendental aún fue la creación conjunta de la Academia de Gastronomía de Sichuan por la Universidad de Turismo de Sichuan y el Amura Centro Culinario de Costa Rica. Este proyecto marca una evolución en la difusión de la gastronomía de Sichuan en América Latina, pasando de la simple “exportación de sabores” a la “transmisión de técnicas culinarias”, y permitiendo a la cultura bashu echar raíces y prosperar en tierras lejanas.

 

Ecos contemporáneos en los museos y el patrimonio cultural inmaterial 

 

El intercambio de civilizaciones también ha generado ecos de nuestra época en el encuentro entre museos y técnicas del patrimonio cultural inmaterial. A principios de 2024, la exposición especial “Inca: Civilización Andina de Perú” celebrada en el Museo de Jinsha en Chengdu atrajo a más de 600.000 visitantes. Las 168 reliquias exhibidas ofrecieron al público de Chengdu una ventana privilegiada a la riqueza de la antigua civilización andina. En la sala de exposición, la máscara de oro de la cultura sicán de Perú y el Pájaro Solar Dorado del sitio de Jinsha parecían contemplarse en la distancia. Las creencias en torno al sol, compartidas por los antiguos habitantes de Shu y los pueblos ancestrales de los Andes desde hace 3000 años, ilustran vívidamente el extraordinario vínculo entre las civilizaciones humanas, basado en la armonía dentro de la diversidad. 


En el ámbito del patrimonio cultural inmaterial, el bordado y el brocado shu también se hicieron presentes. En mayo de este año, durante la primera edición de Nicaragua Diseña en China 2026 que tuvo lugar en Beijing, el milenario brocado shu hizo una deslumbrante aparición en la pasarela. El equipo de diseño del brocado shu no solo presentó la serie oriental “Brocado: Apoyada en la torre”, que integró símbolos geográficos y humanísticos bashu con la moda contemporánea, sino que también lanzó una sincera invitación de cooperación a los diseñadores nicaragüenses, con el fin de impulsar la fusión entre la técnica del brocado shu y el diseño nicaragüense. 

 

Narrativas conjuntas en imágenes 

 

En el ámbito audiovisual, la exposición “En la cima del árbol del mundo: civilizaciones antiguas de América”, celebrada en julio de este año en el Museo de Shanghai, exhibió la máscara de bronce de Sanxingdui y la máscara de jade maya, transmitiendo de forma directa el mensaje del desarrollo plural de las civilizaciones humanas. 


Por otro lado, el documental multilingüe Diálogo a través de mil años - La unión entre la civilización Sanxingdui-Jinsha y la civilización Maya, coproducido por el Centro de Comunicación Internacional de Radio, Cine y Televisión de Chengdu y la empresa mexicana Bandada Film, sirvió para construir un diálogo civilizatorio a través del tiempo y el espacio, sirviéndose de la imagen como puente. Durante tres años, el equipo de rodaje se adentró en importantes sitios arqueológicos como Sanxingdui, Jinsha y Chichén Itzá. A través de tres episodios —“Ciudades civilizadas”, “Diálogo entre el cielo y la tierra” y “Convivencia con la naturaleza”— se pueden apreciar las sorprendentes similitudes entre estas dos grandes civilizaciones en arquitectura, religión y astronomía. 


El documental no solo ha sido emitido en medios de comunicación nacionales e internacionales como Sky TV del Reino Unido y CB Midia de Brasil (obteniendo una puntuación de 8,5 entre el público brasileño), sino que también se han organizado proyecciones presenciales bilingües en espacios como el Museo Casa de Carranza de Ciudad de México y el Instituto Confucio de la Universidad de Buenos Aires, logrando así que las imágenes lleguen verdaderamente al público latinoamericano. En la cinta, la historia de Claudia Meichong Pastidas, académica chinomexicana de cuarta generación, resulta especialmente conmovedora. Su bisabuelo cruzó el estrecho de Bering para llegar a México, y ella se dedica hoy a la restauración de piezas mayas. Esta interacción entre herencia cultural y vínculos humanos constituye precisamente el testimonio más vívido del intercambio y aprendizaje mutuo entre civilizaciones. 

 

Desde el encuentro de sabores en la mesa, pasando por las resonancias que atraviesan el tiempo y el espacio entre los museos y el patrimonio cultural inmaterial, hasta las narrativas conjuntas audiovisuales, el diálogo entre la cultura bashu y la cultura latinoamericana se ha desarrollado de manera vívida, creativa y en múltiples niveles. Los antiguos habitantes de Shu y de los Andes alzaron la mirada hacia el sol de manera espontánea y coincidente, movidos por una reflexión común sobre la esencia de la vida. Hoy en día, tanto la fusión de la cocina de Sichuan con los ingredientes latinoamericanos, como el encuentro entre el brocado de esta misma provincia y el diseño latinoamericano, constituyen una muestra de la gran inclusión y capacidad de integración de ambas culturas. 

 

Los diálogos entre la cultura bashu y la cultura latinoamericana no solo reflejan la admiración mutua entre civilizaciones milenarias, sino también la profunda integración entre técnicas tradicionales y el contexto contemporáneo. Son estos encuentros concretos y pequeños los que hacen que el vínculo cultural a través del Pacífico sea aún más fuerte.

 

*Shi Wei es directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Sichuan y decana de la Facultad de Español de la misma universidad. 

 

Este artículo es resultado del proyecto de la Base de Investigación Clave de Ciencias Sociales de la Provincia de Sichuan del Centro de Investigación para la Traducción y Comunicación de la Cultura China, titulado Estudio sobre las prácticas de comunicación de la imagen internacional de Chengdu y sus estrategias: El caso de América Latina (ZY24A03).

 

 

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