Beijing abre una “guardería para robots” donde las máquinas aprenden de sus errores
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El centro permite que robots humanoides practiquen tareas cotidianas, experimenten con objetos y desarrollen nuevas habilidades mediante un proceso continuo de prueba, fracaso y corrección.
Por Fabián Pizarro Arcos
Beijing puso en funcionamiento una innovadora “guardería para robots”, un espacio de entrenamiento diseñado para que las máquinas aprendan a desenvolverse en entornos reales y mejoren sus capacidades a partir de sus propios errores.

El proyecto busca superar uno de los principales desafíos de la robótica actual: conseguir que los robots no se limiten a repetir movimientos previamente programados, sino que puedan reconocer los resultados de sus acciones, corregirlos y adaptarse a situaciones desconocidas.
La instalación funciona como una plataforma de aprendizaje táctil y multimodal. En ella se combinan ambientes físicos, simulaciones digitales, sensores, robots con diferentes configuraciones y sistemas destinados a recopilar y evaluar los datos generados durante cada ejercicio.
Según informó Global Times, la denominada “guardería para robots” explora un modelo de evolución autónoma basado en la experiencia práctica y el aprendizaje continuo.
Robots que aprenden como los niños
El nombre del proyecto responde a una comparación con las primeras etapas del aprendizaje infantil. Así como los niños conocen el mundo mediante el contacto, la repetición y los errores, los robots necesitan acumular experiencias físicas para comprender las consecuencias de sus movimientos.
Durante los entrenamientos, las máquinas practican actividades como cocinar, ordenar libros, manipular herramientas, tomar objetos y ejecutar labores relacionadas con viviendas, oficinas, fábricas o comercios.
Cada intento produce información sobre la fuerza aplicada, la posición de los objetos, el movimiento de las articulaciones y el resultado final de la acción. Cuando un robot falla, los datos permiten identificar el límite de seguridad de la tarea y ajustar su comportamiento en el siguiente intento.
El tacto será fundamental para los robots humanoides
La iniciativa cuenta con la participación de Tashan Technology, empresa china especializada en tecnologías de percepción táctil, y del científico informático Richard Sutton, uno de los principales referentes mundiales del aprendizaje por refuerzo.
Los sensores táctiles permiten que un robot detecte la presión, la distribución de la fuerza, la deformación de un objeto y la posibilidad de que este se deslice. Con esa información puede decidir si necesita apretar, soltar o modificar el ángulo de sus manos.
Esta capacidad resulta fundamental para desarrollar robots que trabajen en entornos reales, donde los objetos no siempre tienen el mismo tamaño, posición, textura o resistencia.
Aprender mientras trabajan
El programa de cooperación contempla un ciclo de cinco años destinado a encontrar métodos eficaces para el aprendizaje continuo de los robots.
Sus impulsores consideran que las primeras aplicaciones comerciales podrían concentrarse en labores repetitivas y físicamente exigentes, pero con tiempos de ejecución flexibles. Entre ellas figuran el lavado de vajilla, la manipulación de productos agrícolas y determinadas actividades industriales.
El objetivo final es que los robots sean capaces de “aprender mientras trabajan”. De esta manera, cada movimiento se convierte en una fuente de información y cada error en una oportunidad para mejorar.
La “guardería para robots” representa una nueva etapa para la industria china de inteligencia incorporada, que busca combinar hardware, percepción táctil y aprendizaje autónomo para acelerar la llegada de humanoides capaces de trabajar con mayor seguridad en la vida cotidiana.




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