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“Bikini Beijing”: la costumbre callejera que desafía normas sociales en la China urbana

  • Fabián Pizarro Arcos
  • 8 jun
  • 2 min de lectura

La práctica de enrollar la camiseta para mostrar el abdomen, conocida como “Bikini Beijing”, es una costumbre asociada al calor que también refleja los cambios culturales y sociales en las ciudades chinas.


Por Fabián Pizarro Arcos


En las calles de Beijing, cuando las temperaturas estivales superan con facilidad los 35°C, una imagen se repite con naturalidad: hombres que enrollan sus camisetas hasta el pecho para aliviar el calor, dejando el abdomen al descubierto. Esta práctica, conocida popularmente como “Bikini Beijing” o “barriga al aire”, se ha convertido en un fenómeno urbano tan cotidiano como controvertido.


Más que una simple respuesta al clima, este hábito tiene raíces culturales profundas. En la medicina tradicional china, existe la creencia de que el calor interno del cuerpo debe liberarse para mantener el equilibrio, especialmente en la zona del abdomen. Exponer esta área sería, según esta lógica, una forma de regular la temperatura corporal y favorecer el bienestar físico.


Sin embargo, el fenómeno también refleja una dimensión social clara: la normalización de esta conducta entre hombres contrasta con la desaprobación que enfrentan las mujeres si realizan acciones similares. Esta diferencia pone en evidencia los persistentes códigos de género en la sociedad china, donde la exposición del cuerpo femenino en espacios públicos sigue estando más regulada culturalmente.


El término chino asociado, “bàng yé” (膀爷), que podría traducirse coloquialmente como “mostrar la panza como un abuelo”, añade una capa generacional al fenómeno. Tradicionalmente vinculado a hombres mayores, hoy se observa también en generaciones más jóvenes, especialmente en barrios populares y espacios informales.


A pesar de su arraigo, en los últimos años las autoridades han intentado limitar esta práctica en nombre de la “civilización urbana”. Ciudades como Tianjin han implementado normativas que prohíben mostrar el abdomen en público, con multas que pueden alcanzar los 200 yuanes (unos 28 dólares). Estas medidas forman parte de campañas más amplias impulsadas por el gobierno chino para promover estándares de comportamiento considerados más “modernos” y alineados con la imagen internacional del país.


El debate, sin embargo, sigue abierto. Para algunos, se trata de una costumbre inofensiva, una respuesta pragmática al calor extremo. Para otros, representa una práctica que choca con la creciente sofisticación urbana y las aspiraciones globales de ciudades como Beijing.

En este cruce entre tradición, clima y modernidad, el “Bikini Beijing” no solo expone el abdomen: también deja al descubierto las tensiones culturales de una China en transformación.

 

 
 
 

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