Muestras de Chang’e-6 revelan nuevas pistas sobre las dos caras de la Luna
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Científicos chinos relacionaron las diferencias entre los hemisferios lunares con el gigantesco impacto que formó la cuenca del Polo Sur-Aitken hace aproximadamente 4.300 millones de años.
Por Fabián Pizarro Arcos
Este espacio es una alianza con CCTV+

Las muestras lunares transportadas a la Tierra por la misión china Chang’e-6 están aportando nuevas evidencias para explicar uno de los grandes misterios del satélite terrestre: por qué su cara visible y su cara oculta presentan características geológicas tan diferentes.
Investigadores del Instituto de Geología de la Academia China de Ciencias Geológicas analizaron fragmentos de roca fundida por impactos presentes en las muestras. Los resultados relacionan la denominada dicotomía lunar con la formación de la cuenca del Polo Sur-Aitken, considerada la estructura de impacto más grande, profunda y antigua de la Luna.
El hallazgo fue informado por el Servicio Geológico de China.
¿Por qué las dos caras de la Luna son diferentes?
El hemisferio lunar que puede observarse desde la Tierra posee extensas regiones oscuras conocidas como mares lunares. Estas planicies se formaron cuando antiguos flujos de lava volcánica cubrieron grandes sectores de la superficie.
En cambio, la cara oculta —que no debe confundirse con un lado permanentemente oscuro— presenta principalmente tierras altas brillantes, una corteza diferente y una cantidad considerablemente menor de mares volcánicos.
Esta asimetría ha desconcertado durante décadas a la comunidad científica. Las muestras obtenidas por Chang’e-6 ofrecen una oportunidad inédita para estudiar directamente materiales procedentes de la cara oculta.
Análisis con una sonda iónica china
Para examinar las rocas, los investigadores utilizaron la primera sonda iónica fabricada en China. El instrumento dirige un haz de iones hacia puntos extremadamente pequeños de las muestras y analiza posteriormente los iones secundarios liberados.
Long Tao, subdirector del Centro de Investigación de Ciencias Planetarias, comparó la precisión requerida con encestar una pelota de baloncesto desde una distancia de 3.000 metros.
Según el investigador, el dispositivo puede alcanzar una precisión en el análisis isotópico de unas pocas partes por cada 10.000. Esta capacidad permitió estudiar la composición y evolución de materiales lunares a escala micrométrica.
El impacto que habría transformado la cara oculta
Los resultados sugieren que las diferencias entre los hemisferios podrían estar vinculadas con el enorme impacto que originó la cuenca del Polo Sur-Aitken hace unos 4.300 millones de años.
Esta cuenca se extiende por una gran región de la cara oculta, cerca del polo sur lunar. La colisión habría removido, fundido y mezclado materiales de distintas profundidades, modificando la composición geológica de esa zona.
Che Xiaochao, investigador asociado del instituto, explicó que el impacto agitó los materiales de la cara oculta. Como consecuencia, las muestras recogidas en la cuenca presentan una composición isotópica más radiogénica que los materiales asociados con la corteza lunar más primitiva.
El descubrimiento no resuelve completamente el misterio, pero entrega evidencia directa para reconstruir cómo grandes impactos pudieron influir en la evolución desigual de la Luna. Chang’e-6 confirma así el valor científico de analizar en la Tierra las primeras muestras obtenidas de su cara oculta.



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