China integrará centrales de carbón con energía solar y eólica para aliviar su red eléctrica
El país impulsa cinco modelos de cooperación entre generación térmica y renovable para aprovechar mejor la electricidad limpia, modernizar sus instalaciones y reducir emisiones.
Por Fabián Pizarro Arcos

China busca resolver uno de los grandes desafíos de su transición energética: conseguir que el crecimiento de la energía solar y eólica se traduzca en electricidad que pueda utilizarse de manera efectiva. Para ello, las autoridades impulsan una mayor integración entre los proyectos renovables y las centrales de carbón, mediante conexiones compartidas, mejoras tecnológicas y una operación más coordinada.
Según informó Caixin Global, la Administración Nacional de Energía presentó directrices que promueven cinco modalidades de cooperación entre ambas fuentes, en un contexto de creciente presión sobre la infraestructura eléctrica por la expansión de las energías limpias.
El desafío de aprovechar la energía renovable
La electricidad solar y eólica depende de las condiciones meteorológicas y presenta variaciones durante el día. Esa característica exige un sistema capaz de equilibrar la generación y el consumo, almacenar excedentes y transportar energía hacia los lugares donde se necesita.
Cuando esas capacidades resultan insuficientes, parte de la producción potencial debe limitarse. Por eso, incorporar nuevos paneles solares o aerogeneradores requiere también adaptar las redes y los mecanismos de operación.
Un análisis publicado por la Administración Nacional de Energía señala que, durante el primer semestre de 2026, las tasas de aprovechamiento de la energía eólica y fotovoltaica fueron de 90,9 % y 91,4 %, respectivamente. Ambas disminuyeron frente al mismo período del año anterior, reflejando las dificultades para integrar la nueva capacidad.
Cinco modelos para conectar carbón y renovables
La política contempla conectar proyectos renovables cercanos con centrales de carbón para coordinar la entrega de electricidad. También considera vincularlos con instalaciones de cogeneración, que producen electricidad y calor, para avanzar hacia un suministro térmico con menores emisiones.
Otra modalidad consiste en conectar parques eólicos marinos con centrales térmicas costeras, aprovechando su infraestructura de transmisión. El esquema incluye además integrar renovables con centrales de uso propio de empresas industriales y utilizar generación limpia para cubrir parte del consumo interno de las instalaciones carboneras.
El objetivo es ampliar las posibilidades de aprovechamiento renovable mediante una coordinación técnica entre instalaciones que antes podían operar de manera más independiente. Hacia el cierre del período 2026-2030, las autoridades esperan que estos modelos tengan una aplicación madura y que los proyectos reduzcan significativamente sus emisiones anuales respecto de la situación previa a las modificaciones.
Almacenamiento y centrales más flexibles
La integración requiere inversiones para que las centrales puedan ajustar mejor su producción. Entre las medidas previstas figuran mejoras de flexibilidad operativa, almacenamiento de electricidad y calor, y ampliaciones de la capacidad de transmisión.
La normativa también establece que los proyectos deben conservar la capacidad de respaldo y regulación que las centrales aportan al sistema. El tamaño de los desarrollos renovables asociados deberá ser compatible con la capacidad de ajuste conseguida mediante las modernizaciones.
Otro requisito es medir por separado la electricidad producida por carbón y por fuentes renovables. Esa distinción permite identificar el aporte de cada tecnología, incluso cuando ambas comparten instalaciones de conexión. Las directrices contemplan asimismo apoyo financiero para proyectos elegibles y participación en los mercados eléctricos y de carbono.
Una transición que exige transformar todo el sistema
La iniciativa muestra que la transición energética china depende tanto de construir instalaciones renovables como de modificar la infraestructura que permite utilizarlas. Redes, almacenamiento, regulación y coordinación operativa deben avanzar junto con la nueva generación.
El resultado ambiental dependerá de cuánto espacio efectivo gane la electricidad limpia y de cuánto combustible fósil logren desplazar los proyectos. Compartir infraestructura puede facilitar esa integración, pero la reducción de emisiones requiere cambios verificables en la operación.
China plantea así una transformación gradual de su sistema eléctrico: aprovechar instalaciones existentes, mejorar su capacidad de adaptación y permitir una mayor participación de la energía solar y eólica en el suministro.




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