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China responsabiliza a EE.UU. e Israel por crisis en Ormuz y llama a un alto al fuego en Medio Oriente

  • Fabián Pizarro Arcos
  • hace 5 horas
  • 2 Min. de lectura

Beijing advierte que las acciones militares han desestabilizado una de las rutas energéticas más estratégicas del mundo y refuerza su rol diplomático para impulsar la paz en la región.


Por Fabián Pizarro Arcos


China elevó el tono frente a la creciente tensión en Medio Oriente, responsabilizando directamente a Estados Unidos e Israel por el deterioro de la seguridad en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético global.


En declaraciones recogidas por la agencia de noticias Xinhua, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino afirmó que “las operaciones militares ilegales de Estados Unidos e Israel contra Irán son la causa directa del bloqueo en la navegación en el estrecho de Ormuz”, subrayando que estas acciones han generado un impacto significativo en la estabilidad regional y en el flujo del comercio internacional.


Desde Beijing, la diplomacia china advirtió que el estrecho —por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial— se ha convertido en un punto crítico de riesgo, con consecuencias que podrían extenderse más allá de la región hacia los mercados globales de energía.


En paralelo, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, reforzó el llamado a la contención y al diálogo. Durante un encuentro diplomático, señaló que “China está dispuesta a trabajar con Bahréin para promover un alto el fuego, aliviar la situación y restablecer la paz y la estabilidad en Medio Oriente”, destacando el rol activo que busca desempeñar el país asiático en la mediación internacional, consignó Xinhua.


Wang Yi enfatizó además la necesidad de evitar una escalada mayor del conflicto, insistiendo en que la comunidad internacional debe priorizar soluciones políticas y diplomáticas por sobre acciones militares. En este contexto, China ha intensificado sus contactos con países de la región, consolidando su posicionamiento como actor relevante en la arquitectura de seguridad global.


Las declaraciones del canciller chino se producen en un momento de alta volatilidad, donde la interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz amenaza con afectar el suministro energético mundial y elevar aún más los precios del petróleo y el gas.


Desde la perspectiva de Beijing, la crisis actual no solo refleja tensiones geopolíticas, sino también la fragilidad de las rutas estratégicas en un escenario internacional cada vez más interdependiente. En ese marco, China insiste en una salida negociada que permita garantizar la seguridad marítima y evitar un impacto económico global de mayor magnitud.


Con este posicionamiento, el gigante asiático reafirma su estrategia de proyectarse como un actor diplomático activo, capaz de intervenir en escenarios complejos y de promover soluciones multilaterales en medio de una creciente polarización internacional.



 

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