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De Beijing a Shenzhen: cómo cambió China en los 12 años entre sus dos APEC

  • infochileenchina
  • hace 10 horas
  • 3 min de lectura

En 2014, China recibió a los líderes de APEC en Beijing como la segunda economía mundial. Doce años después, el foro llega a Shenzhen, con un país más urbano, tecnológico e influyente, pero también ante nuevos desafíos económicos, demográficos y geopolíticos


Por Fabián Pizarro Arcos


Doce años pueden parecer un período breve para medir la transformación de un país. En el caso de China, sin embargo, el intervalo entre APEC Beijing 2014 y APEC Shenzhen 2026 permite observar cambios de una magnitud difícil de encontrar en otras grandes economías.


En noviembre de 2014, los líderes de las economías de APEC se reunieron en Beijing bajo el lema “Shaping the Future through Asia-Pacific Partnership”. Las prioridades incluyeron integración económica regional, innovación, reformas y conectividad. Fue también allí donde se impulsó la denominada Hoja de Ruta de Beijing hacia un eventual Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico. 


En 2026, China vuelve a recibir a APEC. Pero el escenario elegido dice mucho sobre la transformación ocurrida: Shenzhen, una de las ciudades que mejor representa la transición desde la manufactura intensiva hacia la innovación, la economía digital y las industrias de alta tecnología.


Una economía que más que duplicó su tamaño


Las cifras permiten dimensionar el cambio. Según la Oficina Nacional de Estadísticas de China, en 2014 el PIB chino alcanzaba los 63,65 billones de yuanes y crecía 7,4% anual. La industria de servicios representaba entonces el 48,2% de la economía.



En 2025, último año completo disponible antes de APEC 2026, el PIB llegó a 140,19 billones de yuanes, más del doble del valor nominal registrado en 2014. Los servicios, además, elevaron su participación hasta el 57,7% del PIB, reflejando una economía considerablemente distinta a la que recibió aquella cumbre de Beijing. 


No todo es expansión. China crecía sobre 7% cuando organizó APEC 2014; en 2025 lo hizo al 5%. El país enfrenta actualmente desafíos como la debilidad del sector inmobiliario, presiones sobre el consumo y una población que ha comenzado a disminuir.


De la fábrica del mundo a la competencia tecnológica


Probablemente el cambio más visible está en la tecnología.


China ya era una potencia manufacturera en 2014, pero sectores que actualmente constituyen símbolos de su desarrollo —vehículos eléctricos, baterías, inteligencia artificial, robótica, drones o redes 5G— todavía no tenían la dimensión actual.


En 2025, China destinó aproximadamente 3,93 billones de yuanes a investigación y desarrollo, equivalentes al 2,8% de su PIB. Además, terminó el año con 6,318 millones de patentes de invención

No resulta casual, entonces, que APEC 2026 tenga como escenario a Shenzhen, hogar de importantes empresas tecnológicas y uno de los principales laboratorios urbanos de esta transformación.


Una China mucho más conectada


La vida cotidiana también cambió radicalmente.


En 2014 había 649 millones de usuarios de internet en China y la penetración alcanzaba apenas el 47,9% de la población. Para finales de 2025, los usuarios habían aumentado hasta 1.125 millones y la cobertura alcanzaba el 80,1%. China contaba además con 4,84 millones de estaciones base 5G y más de 1.200 millones de suscriptores móviles 5G. 


Algo semejante ocurrió con la infraestructura. Al finalizar 2025, la red ferroviaria china alcanzaba 165.000 kilómetros, de los cuales más de 50.000 correspondían a alta velocidad, consolidando la mayor red de este tipo del planeta.


La transformación social


También existe otra China desde el punto de vista social.


En 2014, el 54,77% de la población vivía en zonas urbanas. Para finales de 2025, esa proporción había aumentado al 67,9%. El ingreso disponible per cápita nacional pasó, en términos nominales, de 20.167 yuanes en 2014 a 43.377 yuanes en 2025


Pero esta transformación viene acompañada de un desafío demográfico significativo. En 2014, China todavía sumaba población y registró 16,87 millones de nacimientos. En 2025 fueron 7,92 millones y la población disminuyó en 3,39 millones de personas durante el año. 


De Beijing 2014 a Shenzhen 2026


Las propias ciudades elegidas funcionan como metáfora.


Beijing representó en 2014 la consolidación política y económica de una China que buscaba ampliar su participación en la construcción del orden regional. Shenzhen representa en 2026 la apuesta por innovación, tecnología y desarrollo de alta calidad.


APEC ha definido precisamente apertura, innovación y cooperación como las tres prioridades de 2026, bajo el lema “Construir una comunidad Asia-Pacífico para prosperar juntos”. La elección de Shenzhen tampoco es menor: su PIB pasó de apenas 270 millones de yuanes en 1980 a 3,68 billones en 2024, según APEC. 

 

Doce años después de Beijing, China vuelve así a recibir a los líderes de Asia-Pacífico. Pero la China que los recibirá en Shenzhen no es la misma. Es más rica, urbana, conectada y tecnológicamente competitiva; también envejece, crece más lentamente y enfrenta un entorno internacional considerablemente más complejo.


Por eso, cuando los líderes vuelvan a reunirse en noviembre, APEC 2026 no será solamente una fotografía del Asia-Pacífico. También será una fotografía de cuánto ha cambiado China en apenas doce años.

 

 
 
 

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