Festival Laba: El ritual que abre el camino al Año Nuevo chino
- Fabián Pizarro Arcos
- hace 52 minutos
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Laba es una festividad que conecta religión, historia, identidad cultural y vida cotidiana, y que funciona como el primer aviso de que el Año Nuevo chino está cada vez más cerca.
Por Fabián Pizarro Arcos

Cada invierno, cuando el frío se instala con fuerza en el norte de China y los días parecen avanzar más lentamente, una fecha marca el inicio simbólico del cierre del año: el Festival Laba. Celebrado el octavo día del duodécimo mes del calendario lunar, Laba es mucho más que una tradición culinaria. Es una festividad que conecta religión, historia, identidad cultural y vida cotidiana, y que funciona como el primer aviso de que el Año Nuevo chino está cada vez más cerca.
Aunque fuera de Asia es poco conocido, en China el Festival Laba tiene un profundo significado cultural. Para millones de personas, esta jornada representa reflexión, gratitud y preparación espiritual y doméstica para el nuevo ciclo que se aproxima.
Orígenes milenarios: entre el budismo y la China antigua
El Festival Laba tiene raíces que se remontan a más de mil mil años. Su origen está estrechamente ligado al budismo, específicamente a la iluminación de Siddhartha Gautama, el Buda histórico. Según la tradición, fue en este día cuando Buda alcanzó la iluminación tras aceptar un cuenco de gachas de arroz ofrecido por una campesina, recuperando así las fuerzas luego de un prolongado ayuno.
Con la expansión del budismo en China durante las dinastías Han y Tang, la fecha fue adoptada y resignificada. Los templos comenzaron a preparar y distribuir una sopa especial como acto de caridad y bendición, costumbre que con el tiempo se integró a la cultura popular china.
Paralelamente, en la China antigua, el mes de Laba estaba asociado a rituales agrícolas y sacrificios destinados a agradecer las cosechas y pedir protección para el año venidero. De esta fusión entre creencias religiosas y tradiciones campesinas surgió el Festival Laba tal como se conoce hoy.
La sopa Laba: el corazón de la celebración
El elemento más representativo del festival es la sopa o gachas Laba (腊八粥, Lābā zhōu). Este plato, preparado con una mezcla de granos, legumbres, frutos secos y semillas, es mucho más que una receta: es un símbolo de abundancia, prosperidad y unión familiar.

Aunque no existe una fórmula única, la sopa suele incluir arroz glutinoso, arroz rojo, mijo, cebada, frijoles rojos, maní, nueces, dátiles rojos, semillas de loto y pasas. El número de ingredientes, generalmente ocho o más, refuerza la idea de riqueza y plenitud.
En muchas ciudades, los templos budistas reparten gratuitamente la sopa Laba a los fieles y a la comunidad, manteniendo viva la tradición de la caridad. En los hogares, su preparación se convierte en un acto familiar que reúne a varias generaciones alrededor de la cocina.
Costumbres regionales y rituales cotidianos
Si bien la sopa Laba es el eje común, las costumbres varían según la región. En el norte de China, además de las gachas, es habitual preparar ajo Laba, un ajo encurtido en vinagre que adquiere un característico color verde. Este ajo se consume especialmente durante el Festival de Primavera y es un acompañamiento tradicional de los dumplings.
En otras zonas, Laba marca el inicio de una serie de tareas previas al Año Nuevo: limpieza profunda de la casa, revisión de deudas, reparación de objetos y compra de provisiones. Existe un dicho popular que resume este espíritu: “Después de Laba, el Año Nuevo ya no está lejos”.
Para muchas familias, también es un día de recuerdo a los antepasados, de reflexión sobre el año que termina y de deseos de salud y estabilidad para el próximo.
Un calendario simbólico hacia el Año Nuevo chino
El Festival Laba no es un evento aislado, sino el primer hito de un calendario festivo que culmina con el Año Nuevo chino. Tras Laba, llegan otras fechas clave como el Festival del Dios de la Cocina, el Pequeño Año Nuevo y, finalmente, la Fiesta de la Primavera.
En este sentido, Laba cumple una función similar a un “aviso oficial” del cierre del año. A partir de ese día, el ambiente comienza a transformarse: mercados más concurridos, calles decoradas, reuniones familiares más frecuentes y una sensación colectiva de balance y expectativa.
Laba en la China contemporánea
En la China actual, marcada por la urbanización y la vida acelerada, el Festival Laba sigue vigente, aunque adaptado a los nuevos tiempos. Empresas, escuelas y comunidades organizan actividades culturales, mientras que cafeterías y marcas comerciales lanzan versiones modernas de la sopa Laba.

En redes sociales, la fecha se convierte en tendencia, con miles de publicaciones que comparten recetas, recuerdos familiares y mensajes de buenos deseos. Para los jóvenes urbanos, Laba representa un vínculo con la tradición y una pausa simbólica en medio del ritmo cotidiano.
Más que una festividad, una declaración cultural
El Festival Laba demuestra cómo las tradiciones chinas combinan espiritualidad, vida práctica y memoria histórica. No se trata de grandes desfiles ni celebraciones masivas, sino de un ritual íntimo que se vive en casas, templos y comunidades.
En un país donde el calendario lunar sigue marcando el pulso cultural, Laba recuerda la importancia de agradecer lo recibido, prepararse para lo que viene y compartir, incluso en el invierno más frío.
Así, cada cuenco de sopa Laba no solo alimenta el cuerpo, sino que transmite una herencia cultural milenaria que sigue viva en la China del siglo XXI.









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