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Impactos de las políticas de Milei hacia China: Continuación del vínculo bilateral pese a las diferencias ideológicas

  • Fabián Pizarro Arcos
  • hace 20 minutos
  • 7 Min. de lectura

El Gobierno de Milei pasó de la tradicional cercanía con China, basada en una “relación estratégica integral”, a alinearse con Estados Unidos e Israel.


Fuente: Centro para las Américas    Autor: Eduardo Oviedo *


La alternancia política de 2023 representó la sexta desde la redemocratización iniciada en 1983. Esta constituye la expresión más significativa del pluralismo político, garantizando la transferencia pacífica del poder del partido gobernante a la oposición, y consolidando, así, el sistema republicano y representativo de Gobierno. 


Situación político-económica de Argentina 


Las elecciones de medio término, celebradas en octubre de 2025, fortalecieron el poder político del presidente Javier Milei y reorganizaron la relación de fuerzas en el sistema de partidos, emergiendo la polarización entre el partido oficialista -La Libertad Avanza- y la oposición liderada por Fuerza Patria. El 40,7 % de los votantes otorgó legitimidad al presidente para continuar el proceso de transformación económica de un país sumido en una profunda decadencia estructural. 



En este contexto, se inscriben los cambios propuestos por el presidente, sustentados en el pensamiento minarquista: es decir, limitar las funciones del Estado a la defensa, la seguridad, las relaciones exteriores y la justicia. En esta orientación político-económica, el individuo y su libertad se sitúan en el centro de las decisiones, desplazando a la industrialización por la sustitución de importaciones y la intervención estatal. El objetivo consiste en recuperar el desarrollo espontáneo, aprovechando la experiencia del modelo agroexportador de finales del siglo XIX, y responder a la demanda internacional de productos primarios. Hoy en día, este modelo no solo incluye las exportaciones agrícolas, sino que también las minerales e hidrocarburas. El debate en Argentina, pues, gira en torno al desarrollo individual y la primarización económica frente a la industrialización y el desarrollo nacional, una dicotomía que parece presentarse como antagónica e irresoluble. 


Los políticos argentinos han soñado siempre con imponer un modelo de crecimiento económico mediante la alternancia política, pero nunca han considerado combinar ambos modelos mediante un consenso político para resolver esta competencia histórica. De hecho, ambos han sido factores decisivos en el declive económico de Argentina. Este declive se remonta a la crisis económica mundial de 1929, el golpe militar de 1930 y la intervención de las fuerzas armadas en la política nacional. Desde entonces, la competencia entre modelos económicos no ha cesado y continúa hasta la actualidad. 


El Gobierno exhibe con orgullo sus logros económicos, incluyendo el equilibrio fiscal, la reducción de la inflación y un superávit comercial. Si bien la economía se contrajo un 1,7 % en 2024, creció a más de un 4 % en 2025, impulsado por el agro, la minería y las finanzas, frente al declive de la industria, la construcción y el comercio. El abandono de la industrialización provocó el cierre de aproximadamente 20.000 empresas y, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina (INDEC), la tasa de desempleo aumentó del 5,7 % en el último trimestre de 2023 al 7,5 % en el segundo trimestre de 2025. 


Este modelo ha mantenido su estabilidad gracias al constante endeudamiento externo, incluyendo la prórroga del swap de divisas con China; préstamos del FMI; ingresos por legalización de activos obtenidos ilícitamente; ingresos por anticipo de pago de los derechos de exportación de productos agrícolas; la firma del swap de divisas con Estados Unidos y, próximamente, préstamos provenientes del sector privado. Según el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la deuda aumentó en 49.000 millones de dólares entre octubre de 2024 y octubre de 2025. A pesar de las sustanciales compras de divisas del BCRA, este no logró acumular suficientes reservas, las cuales rondaban alrededor de -16.000 millones dólares a diciembre de 2025. Por otra parte, si bien algunas empresas han anunciado varios proyectos de inversión en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), los datos de la inversión siguen siendo extremadamente escasos. 


Impactos en la relación con China 


La alternancia política también provocó un giro en la política exterior. El Gobierno de Milei pasó de la tradicional cercanía con China, basada en una “relación estratégica integral”, a alinearse con Estados Unidos e Israel. Esta nueva orientación externa alteró la posición del país en diversas organizaciones internacionales, por ejemplo, en Naciones Unidas, donde los votos de los diplomáticos argentinos comenzaron a alinearse automáticamente con las posturas de Estados Unidos e Israel, en detrimento de la histórica diplomacia multilateral de Argentina. 


Sin embargo, desde el inicio de su mandato, el presidente Milei produjo un “giro realista” en la relación con China, impulsado por la necesidad de preservar los intereses económicos del país. Este cambio quedó en evidencia desde los primeros días de su administración. A pesar de los duros epítetos durante la campaña presidencial, su Gobierno mantuvo canales abiertos de diálogo con Beijing. La presencia del enviado especial chino a la ceremonia de investidura, el viaje de la canciller Diana Mondino y la reunión de los presidentes en la Cumbre de Líderes del Grupo de los 20 (G20) en Río de Janeiro demostraron que la relación nunca se interrumpió, a pesar de la retórica ideológica. De esta forma, la política exterior de Milei se inscribe en una tradición argentina de “giros realistas”, similar a los vividos bajo los Gobiernos de los presidentes Alfonsín, Menem y De la Rúa, quienes supieron subordinar sus convicciones ideológicas y creencias personales a los intereses nacionales. 


La influencia diplomática del Gobierno de Estados Unidos sobre Argentina generó tensiones en varios ámbitos de las relaciones argentino-chinas, especialmente en geopolítica, ventas militares, tecnología y finanzas. Un ejemplo de ello es la recurrente controversia en torno a la Estación de Espacio Profundo, ubicada en la provincia de Neuquén. Asimismo, el Gobierno argentino desestimó la compra de aviones chinos F-35 y adquirió aviones estadounidenses F-16 de segunda mano, toda vez que se encuentra paralizada la construcción del Radiotelescopio Chino-Argentino (CART) en San Juan y varias obras públicas financiadas con préstamos de instituciones chinas. 


En contraposición, un sondeo de opinión realizado por Explanans indica que la percepción de los argentinos sobre China es mayoritariamente favorable: un 77,5 % tiene una imagen positiva, frente a un 17,9 % que la valora negativamente. Además, el comercio continúa en pleno desarrollo, con China representando el 10,7 % de las exportaciones argentinas en los primeros diez meses de 2025. 


El principal problema comercial sigue siendo el persistente déficit de Argentina, una tendencia que el Gobierno de Milei no ha logrado revertir. Entre 2008 y octubre de 2025, el déficit acumulado alcanzó los 106.076 millones de dólares. Entre enero y octubre de 2025, la balanza comercial registró un déficit de 7266 millones de dólares, siguiendo la tendencia estructural de los últimos 18 años. 


El giro hacia el modelo espontáneo presagia la profundización del comercio bilateral, superando, así, las ventajas asociadas al modelo de intervención estatal. Se espera que el libre comercio y la reducción de los derechos de exportación propuestos por Milei impulsen la expansión de las exportaciones hacia China y el aumento de las importaciones provenientes de este país. Este enfoque podría acelerar la complementación económica, pero también conducir al reforzamiento de los lazos centro-periféricos. Aun así, existe la posibilidad de equilibrar o incluso revertir el déficit comercial acumulado, avanzando hacia una dirección similar a la relación que China mantiene con Brasil o Chile. 


Una señal simbólica, pero de suma importancia, fue la decisión del Gobierno chino de implementar una política unilateral de exención de visado para los ciudadanos de Argentina y de otros países a partir del 1 de junio de 2025, que se suma a la ruta aérea Shanghai-Buenos Aires inaugurada por China Eastern Airlines. Estas medidas refuerzan la idea de que, a pesar de la retórica ideológica inicial y la injerencia estadounidense en la relación, el vínculo bilateral se mantiene firme. Del lado argentino, el Gobierno de Milei se mantiene firme en la Franja y la Ruta y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, a la vez que varias provincias argentinas mantienen canales subnacionales de contacto con China. 


Hacia una mayor complementariedad comercial 


Argentina está consolidando su régimen democrático y reorganizando su sistema de partidos, evolucionando hacia un bipartidismo. Los cambios políticos acaecidos recientemente han otorgado mayor legitimidad al presidente Milei y a su modelo de crecimiento espontáneo. Este modelo, basado en una relación estímulo-respuesta, busca adaptar la producción de commodities a las demandas de la economía mundial. Si bien la implementación forzada de los modelos de crecimiento económico sigue estando en el ideal de los políticos argentinos, ambos modelos nunca se han conciliado mediante el consenso político. Los logros económicos actuales, si bien se reflejan en un equilibrio fiscal, la disminución de la inflación y un saldo comercial favorable, también han estado acompañados de desindustrialización, el aumento del desempleo, un mayor endeudamiento externo, dificultades para acumular reservas y una escasa inversión. Estos factores hacen que la viabilidad a largo plazo del modelo económico de Milei sea todavía incierta. 


En este contexto, las relaciones argentino-chinas han mostrado áreas de cooperación, pero también enfrentan ciertas tensiones. Estas últimas derivan principalmente del cambio de la orientación del Gobierno de Milei y la influencia de Estados Unidos en la relación. Aunque ello provocó cierto distanciamiento de China, especialmente en el plano militar, geopolítico y la diplomacia multilateral, no se ha visto alterada la relación comercial, social y subnacional. La retórica libertaria del presidente, basada en el individualismo extremo y el rechazo al colectivismo estatal, ha sido dejado atrás por la realpolitik. Este “giro realista” refleja la significativa importancia económica de China para Argentina, a pesar del déficit comercial persistente. La matriz productiva argentina, basada en la exportación de recursos primarios -necesaria para la generación de divisas- no ha logrado revertir esta tendencia. 


En teoría, el modelo de desarrollo espontáneo, basado en el libre comercio y la reducción de derechos de exportación, emerge como más compatible con la economía china que el modelo de desarrollo con intervención estatal, y presenta potencialidades para profundizar las relaciones bilaterales en este ámbito.  


Eduardo Daniel Oviedo es profesor de la Universidad Nacional de Rosario de Argentina e investigador visitante en el Programa de Visitas de Becarios Internacionales Qilu de la Universidad de Shandong, China. 

 


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