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Muestras de la cara oculta de la Luna permiten a científicos chinos redefinir su historia geológica

  • Fabián Pizarro Arcos
  • hace 2 horas
  • 3 Min. de lectura

El análisis de materiales traídos por la misión Chang’e-6 confirmó que los impactos de meteoritos han sido uniformes en toda la superficie lunar, un hallazgo clave para comprender la evolución del sistema solar.


Por Fabián Pizarro Arcos


Un equipo de científicos chinos logró un importante avance en el estudio de la historia de la Luna gracias al análisis de muestras recolectadas por la misión Chang’e-6 en su cara oculta. El estudio, publicado recientemente en la revista Science Advances, confirmó por primera vez que la tasa de impactos de meteoritos ha sido prácticamente igual en ambos hemisferios del satélite natural, un descubrimiento que resuelve una discusión científica que se extendía por décadas.


La investigación se basó en materiales obtenidos en junio de 2024, cuando la misión Chang’e-6 logró traer a la Tierra cerca de dos kilogramos de rocas provenientes de la cuenca Apolo, situada dentro de la gigantesca cuenca Aitken del Polo Sur lunar. Esta región es considerada la estructura de impacto más antigua y grande del satélite, lo que la convierte en un sitio de gran valor científico para estudiar su evolución temprana, como informa El Diario del Pueblo en línea.


El análisis reveló dos tipos principales de rocas: basaltos relativamente jóvenes, con una antigüedad aproximada de 2.800 millones de años, y noritas mucho más antiguas, formadas hace más de 4.200 millones de años. Estas muestras constituyen un registro geológico excepcional que permitió reconstruir eventos clave de la historia lunar y evaluar la intensidad de los impactos que moldearon su superficie.


Durante décadas, los modelos científicos para determinar la edad de la Luna se basaban exclusivamente en muestras provenientes de la cara visible, recolectadas por misiones estadounidenses y soviéticas durante la Guerra Fría, así como por la misión china Chang’e-5 en 2020. Sin embargo, la falta de datos de la cara oculta generaba incertidumbre sobre si los impactos habían sido uniformes o si existían diferencias entre ambos hemisferios.


Esta limitación alimentó un debate científico sobre la teoría del llamado “bombardeo intenso tardío”, que sostenía que la Luna habría experimentado un período de impactos extremadamente violentos hace miles de millones de años. Sin evidencia directa de la cara oculta, era imposible confirmar esa hipótesis con certeza.


El nuevo estudio cambió ese panorama. Los investigadores combinaron los datos de las muestras con imágenes de teledetección de alta resolución para cartografiar la densidad de cráteres en la zona de aterrizaje de Chang’e-6. Al integrar esta información con modelos previos, desarrollaron una cronología lunar más completa y precisa.


Los resultados mostraron que la densidad de cráteres en la cara oculta se encuentra dentro del mismo rango de los modelos derivados de la cara visible. Esto indica que el flujo de impactos ha sido homogéneo a lo largo de la historia lunar, lo que sugiere una disminución gradual de los choques, en lugar de episodios extremos como se creía anteriormente.

 

Este hallazgo tiene implicancias que van más allá del estudio de la Luna. Los científicos explican que una cronología lunar precisa es una herramienta fundamental para estimar la edad de superficies en otros cuerpos del sistema solar, como Marte, Mercurio o los asteroides. Por ello, el nuevo modelo podría convertirse en una referencia clave para la ciencia planetaria.


El descubrimiento también destaca el creciente protagonismo de China en la exploración espacial. La misión Chang’e-6 se convirtió en la primera en traer muestras de la cara oculta de la Luna, una región que permanece siempre orientada en sentido opuesto a la Tierra y que hasta ahora había sido muy poco estudiada.


Para los investigadores, el trabajo marca un paso decisivo en la comprensión de los procesos que han moldeado la superficie lunar durante miles de millones de años. Además, abre nuevas oportunidades para futuras misiones científicas y proyectos internacionales destinados a explorar el origen y evolución del sistema solar.


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