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Robots con inteligencia artificial ya cocinan en Beijing: eficiencia, sabor y tradición en un mismo plato

  • Fabián Pizarro Arcos
  • hace 22 horas
  • 2 Min. de lectura

Un comedor en pleno barrio histórico combina tecnología avanzada y cocina china para servir cientos de comidas diarias en minutos.


Por Fabián Pizarro Arcos

Este espacio es una alianza con CCTV+


En un rincón tradicional de Beijing, entre los estrechos callejones de los históricos hutongs, la innovación tecnológica se abre paso en uno de los espacios más cotidianos: la cocina. Allí, el comedor Jingshan IA se ha convertido en un ejemplo concreto de cómo la inteligencia artificial comienza a transformar la vida diaria en China.


En este establecimiento, los protagonistas no son chefs con gorro blanco, sino robots de cocina impulsados por inteligencia artificial que, bajo la supervisión de cocineros humanos, preparan platos completos con precisión milimétrica. El proceso es automatizado: el sistema calienta el wok, añade aceite, incorpora los ingredientes y ajusta la cantidad exacta de condimentos.


El resultado es sorprendente. En menos de tres minutos, un solo robot puede preparar raciones suficientes para unas 50 personas, lo que permite al comedor atender a más de 200 comensales durante las horas punta.


Tecnología al servicio de la vida diaria


El comedor opera con dos robots y dos cocineros humanos, logrando una combinación eficiente entre automatización y control de calidad. Según la administración, el sistema no solo ha mejorado la velocidad del servicio, sino que también ha permitido optimizar el espacio en una zona donde cada metro cuadrado es clave.


“El sistema del robot puede preparar unos 300 platos distintos, y el menú se actualiza semanalmente”, explicó Ma Lin, responsable del comedor.


Clientes fieles y comida accesible


Más allá de la innovación, el éxito del lugar también se explica por su accesibilidad y consistencia. Los precios oscilan entre 25 y 30 yuanes por persona (alrededor de 4 dólares), lo que lo convierte en una opción atractiva para vecinos del sector, muchos de ellos adultos mayores.


“Vengo casi todos los días. Es saludable y el sabor es muy consistente”, comentó Qiao Bingbing, clienta habitual.


Para otros comensales, como Sheng Chunling y su esposo, el comedor se ha transformado en una solución cotidiana: “Prácticamente ya no cocinamos en casa. Aquí tenemos una alimentación equilibrada y es muy práctico”.


Tradición y futuro en un mismo espacio


El contraste no pasa desapercibido: robots de última generación operando en un edificio tradicional, rodeado de historia. Una escena que resume el momento que vive China, donde la tecnología no reemplaza la cultura, sino que se integra en ella.

 


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