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Wǔshuì: por qué los estudiantes chinos duermen una siesta al mediodía

infochileenchina
hace 1 hora
2 min de lectura

La tradicional siesta de mediodía forma parte de la jornada de numerosos colegios de China, que han incorporado pupitres reclinables y espacios especiales para mejorar el descanso infantil.


Por Fabián Pizarro Arcos


En numerosas escuelas de China, después del almuerzo comienza un momento particular de la jornada: la siesta de mediodía, conocida en chino como 午睡 (wǔshuì). Durante este periodo, los estudiantes descansan antes de regresar a las clases de la tarde.


La expresión está formada por los caracteres 午 (wǔ), que se refiere al mediodía, y 睡 (shuì), que significa dormir. Aunque no todos los establecimientos aplican el mismo sistema, se trata de una costumbre ampliamente arraigada en la sociedad china.


Escritorios que se convierten en camas


Durante años, muchos niños durmieron apoyados directamente sobre sus pupitres. Sin embargo, esta posición podía provocar molestias en el cuello, la espalda y los brazos.


Para mejorar las condiciones del descanso, distintas escuelas comenzaron a instalar escritorios y sillas reclinables que pueden transformarse en pequeñas camas. Algunos modelos permiten bajar el respaldo y levantar un soporte para las piernas. Cuando termina la siesta, el mobiliario recupera rápidamente su función original.


China aprobó la norma nacional GB/T 46016-2025, vigente desde el 1 de febrero de 2026, que establece requisitos de seguridad, estabilidad, dimensiones y materiales para estos pupitres escolares.


Otros colegios han optado por soluciones diferentes. La Escuela Primaria Xingfuhe, ubicada en Hangzhou, provincia de Zhejiang, habilitó tiendas de campaña para que sus estudiantes pudieran dormir con mayor comodidad.


¿Es realmente beneficiosa la siesta escolar?


Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos sostienen que dormir lo suficiente contribuye a la salud y al bienestar general de niños y adolescentes. El descanso también ayuda a mantener la concentración y favorece el desempeño académico.


La falta de sueño, en cambio, está asociada con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, problemas de salud mental y dificultades de atención y comportamiento. Estos antecedentes respaldan la importancia de garantizar un descanso adecuado, aunque no prueban por sí solos que una siesta escolar sustituya las horas de sueño nocturno recomendadas.


Los niños de entre seis y 12 años necesitan generalmente entre nueve y 12 horas de sueño diarias, mientras que los adolescentes requieren entre ocho y 10 horas.


El director del colegio Xingfuhe, Zhou Hong, explicó a China Daily que la iniciativa busca enseñar a los estudiantes a prestar atención al sueño y disfrutar el momento de descanso.


Los propios alumnos participan en la organización y cuidado de sus tiendas de campaña, una responsabilidad que también habría fortalecido su autonomía. “Se han vuelto más independientes”, señaló Zhou, quien considera esta capacidad una cualidad indispensable durante su crecimiento.


Más que una curiosidad, la wǔshuì refleja una manera de equilibrar estudio, salud y descanso. La incorporación de camas, tiendas y pupitres reclinables demuestra cómo una antigua práctica cultural está evolucionando hacia una política concreta de bienestar estudiantil.



 

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