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¿Qué es el tāifà y por qué algunas familias chinas guardan el primer cabello de sus hijos?

  • infochileenchina
  • hace 12 horas
  • 2 min de lectura

El primer corte de cabello de un bebé puede convertirse en un importante recuerdo familiar en China. Algunas familias conservan el mechón o lo utilizan para fabricar un pincel asociado con la protección, el aprendizaje y los buenos deseos.


Por Fabián Pizarro Arcos


En algunas familias chinas, el primer mechón de cabello cortado a un bebé se guarda cuidadosamente como recuerdo de sus primeros meses de vida. La costumbre está vinculada al llamado tāifà (胎发), expresión que puede traducirse como “cabello fetal” o “cabello de nacimiento”.


Aunque las prácticas cambian según la región y las tradiciones de cada familia, el primer corte suele realizarse durante los primeros meses del niño. Históricamente, una fecha habitual ha sido la celebración del primer mes de vida, conocida en China como mǎnyuè (满月).


Alcanzar ese momento representaba antiguamente un acontecimiento importante para la familia. Por ello, la ceremonia podía estar acompañada por una comida, regalos y buenos deseos para la salud y el futuro del recién nacido.


¿Qué representa el primer cabello del bebé?


El cabello conservado simboliza el vínculo entre el niño y sus padres, además de representar el comienzo de una nueva vida. En las creencias populares, también puede estar asociado con la protección, la buena fortuna y el crecimiento saludable.


Sin embargo, no todas las familias chinas realizan esta práctica ni le atribuyen el mismo significado. Para muchas personas se trata simplemente de un recuerdo afectivo, comparable con conservar fotografías, huellas de manos, dientes de leche u otros objetos relacionados con la infancia.


El mechón puede guardarse dentro de una pequeña caja, una bolsa de tela, un medallón o un marco decorativo. Algunas familias lo atan con un hilo rojo, color tradicionalmente asociado en China con la fortuna, la felicidad y la protección.


El pincel elaborado con el cabello del bebé


Una de las expresiones más particulares de esta tradición es el tāimáobǐ (胎毛笔), un pincel fabricado con el cabello obtenido durante el primer corte.


Los artesanos limpian, seleccionan y organizan cuidadosamente los cabellos para formar la punta del pincel. El mango puede incluir el nombre del niño, su fecha de nacimiento o una frase de buenos deseos.


Estos objetos también son conocidos popularmente como “pinceles del erudito”, debido a su relación simbólica con la caligrafía, la educación y el éxito académico. Algunas familias esperan que el pincel acompañe al niño durante su crecimiento y represente el deseo de que desarrolle sabiduría, talento y perseverancia.


Según una publicación dedicada al patrimonio cultural de Sichuan, los pinceles de cabello infantil se encuentran entre las variedades más características elaboradas por algunos talleres tradicionales chinos.


Una costumbre que continúa transformándose


Actualmente, el tāimáobǐ se utiliza principalmente como objeto conmemorativo y no necesariamente para escribir. La práctica también se ha extendido a comunidades chinas de Hong Kong, Taiwán, Singapur y otros lugares del mundo.


La tradición demuestra cómo un elemento tan sencillo como el primer mechón de cabello puede transformarse en una pieza cargada de memoria familiar.


Más que una regla seguida por todas las familias, es una costumbre regional y doméstica que conecta el nacimiento, la artesanía y los deseos de los padres para el futuro de sus hijos.




 

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