Wei Jingyang, la bailarina sorda que convirtió la danza en un lenguaje de superación en China
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La artista de la Compañía de Artes Escénicas de Personas con Discapacidad de China superó las barreras de la sordera para cumplir su sueño. Su historia refleja los avances del país en inclusión, educación y oportunidades laborales.
Por Fabián Pizarro Arcos
Este espacio es una alianza con CCTV+

Wei Jingyang tenía diez años cuando comenzó a perseguir un sueño que su familia consideraba imposible: convertirse en bailarina pese a no poder escuchar la música. Su inspiración llegó en 2005, después de presenciar el impacto nacional de Bodhisattva de las Mil Manos, la célebre coreografía interpretada por artistas con discapacidad auditiva.
Dos años después ingresó a la Compañía de Artes Escénicas de Personas con Discapacidad de China. La adaptación no fue sencilla. Wei había estudiado en una escuela convencional y no conocía la lengua de señas, por lo que debió aprender una nueva forma de comunicación mientras enfrentaba, por primera vez, la experiencia de vivir lejos de su familia.
“Debemos aceptarnos verdaderamente, reconocer nuestras limitaciones y, sobre todo, tener sueños, porque ellos nos entregan una enorme fuerza”, sostiene la artista.
El desafío de danzar en un mundo sin sonido
Para los bailarines sordos, cada movimiento depende de una coordinación rigurosa. Los instructores deben conocer completamente la música, identificar sus ritmos y acentos y transmitirlos mediante señales visuales.
Estos profesionales se convierten en los “oídos” de los artistas y los acompañan durante los ensayos, las presentaciones y su vida cotidiana. Detrás de cada coreografía existen años de entrenamiento, caídas, disciplina y perseverancia.

Gracias a ese trabajo, la compañía ha realizado más de 2.000 presentaciones en China y el extranjero. Sus integrantes han participado en tres ediciones de los Juegos Paralímpicos, en la Gala de la Fiesta de la Primavera y en otros escenarios internacionales. La agrupación también fue reconocida por la UNESCO como “Artista por la Paz”.
China avanza en inclusión y educación
Wei forma parte de los más de 85 millones de personas con discapacidad que viven en China. Durante los últimos años, el país ha impulsado políticas destinadas a fortalecer su integración educativa, social y laboral.
Actualmente, el 97% de los niños y adolescentes con discapacidad se encuentra matriculado en la educación obligatoria. En 2025, China puso en marcha un nuevo plan de acción de tres años para ampliar las oportunidades de empleo y mejorar los servicios públicos dirigidos a este grupo.
La historia de Wei Jingyang representa el espíritu de la frase pronunciada por el presidente Xi Jinping en su mensaje de Año Nuevo de 2023: “Afrontar las mayores dificultades y perseguir los objetivos más ambiciosos”.
En un mundo sin sonido, Wei encontró en la danza su propia voz y convirtió la perseverancia en el impulso para alcanzar sus sueños.




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