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Zhu Rongji, el arquitecto de las reformas que transformaron la economía de China

  • infochileenchina
  • hace 1 hora
  • 2 min de lectura

Durante su gestión reformó las empresas estatales, fortaleció el sistema financiero y preparó el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio.


Por Fabián Pizarro Arcos


Zhu Rongji fue mucho más que un primer ministro. Considerado uno de los tecnócratas más influyentes de la historia contemporánea de China, desempeñó un papel decisivo en la transformación del país desde una economía principalmente planificada hacia una economía socialista de mercado integrada al comercio mundial.


Nacido el 23 de octubre de 1928 en Changsha, provincia de Hunan, estudió ingeniería eléctrica en la prestigiosa Universidad de Tsinghua. Ingresó al Partido Comunista de China en 1949, pero su trayectoria atravesó periodos difíciles: fue acusado de “derechista” en 1957 y posteriormente enviado a realizar trabajos manuales. Su rehabilitación política llegó tras el inicio de la política de reforma y apertura impulsada por Deng Xiaoping.


De Shanghái al liderazgo nacional


Su ascenso político tomó fuerza durante su gestión como alcalde de Shanghái, entre 1988 y 1991. Allí ganó reconocimiento por combatir la burocracia, promover inversiones y apoyar la transformación urbana y económica de una ciudad que comenzaba a recuperar su posición como centro financiero internacional.


En 1991 fue designado vice primer ministro y posteriormente asumió como gobernador del Banco Popular de China. Desde esas responsabilidades encabezó medidas destinadas a controlar una inflación que amenazaba la estabilidad económica, ordenar el sistema financiero y fortalecer la capacidad fiscal del Gobierno central.


Zhu Rongji alcanzó la jefatura del Gobierno en marzo de 1998, en plena crisis financiera asiática. Permaneció como primer ministro hasta 2003, bajo la presidencia de Jiang Zemin.


Reformas profundas y costos sociales


Durante su administración impulsó una ambiciosa reestructuración de las empresas estatales. Bajo la política conocida como “retener las grandes y liberar las pequeñas”, numerosas compañías ineficientes fueron cerradas, fusionadas o sometidas a nuevas exigencias de productividad.


Estas reformas mejoraron la competitividad de sectores estratégicos, pero también provocaron millones de despidos y pusieron fin para muchos trabajadores al llamado “cuenco de arroz de hierro”: el sistema que garantizaba empleo, vivienda y protección social de por vida.


Zhu también promovió la modernización de los bancos estatales, la reorganización de la administración pública, la reforma del sistema tributario y la expansión de la propiedad privada de viviendas urbanas.


China ingresa a la economía mundial


Uno de sus mayores legados fue su participación en las negociaciones para el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio. La adhesión se concretó el 11 de diciembre de 2001 y aceleró la apertura comercial, la inversión extranjera y la integración del país en las cadenas globales de producción.


Conocido por su carácter directo, su disciplina y su intolerancia frente a la corrupción, Zhu proyectó una imagen poco habitual dentro de la política china. Sus conferencias de prensa destacaban por la franqueza, el conocimiento técnico y un agudo sentido del humor.

Zhu Rongji murió en Beijing el 12 de agosto de 2026, a los 97 años.


Su legado permanece en las instituciones económicas que ayudó a construir y en la apertura que preparó el ascenso de China como potencia industrial, comercial y financiera. Zhu Rongji fue, en definitiva, uno de los grandes arquitectos de la China moderna.



 

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